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Venezuela necesitaría al FMI para desmontar controles

LUIS OLIVEROS. ECONOMISTA

(Exclusivo ALTAG) La inversión extranjera directa (IED) en Venezuela volvió a desplomarse en 2014, con una caída de 88%. De hecho, el país es el último en recepción de capitales frescos en el continente, incluso por debajo de Haití.

Para el economista Luis Oliveros la principal causa de esta situación es la existencia del control de cambio, el cual debería ser desmontado como paso previo de una sostenida estrategia de recuperación de la economía.

Oliveros está claro en que plantearse el desmontaje del control cambio es prácticamente imposible con esta administración, lo cual no es ninguna revelación, puesto que el gobernador de Anzoátegui y directivo del PSUV, Aristóbulo Istúriz, reconoce constantemente que los controles son medidas políticas, no económicas. “Si desmontamos el control de cambio,  nos tumban”, insiste.

Para Oliveros el desmontaje del control de cambio, además de suponer un cambio de gobierno, debe también suponer un programa económico completo, cuya aplicación debe comenzar antes de del desmontaje. En su opinión, plantear una eliminación del control cambiario mediante un simple decreto sería irresponsable y generaría efectos económicos aún más perversos.

Un punto medular de la estrategia previa es fortalecer los niveles de reservas internacionales, para lo cual la opción más posible es acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para solicitar un programa de apoyo que debe implicar el aporte de no menos de 20.000 o 25.000 millones de dólares.

Por supuesto, el economista reconoce que hay otras opciones, como elevar el endeudamiento con China, cuya factura pendiente con Venezuela ya supera los 25.000 millones de dólares, o hacer ajustes internos, como privatizar empresas públicas -la mayoría produce pérdidas- incrementar los precios de los servicios y la gasolina, entre otros insumos, regular estrictamente el gasto público y evitar los desórdenes monetarios, partiendo de una reestructuración completa del Banco Central de Venezuela (BCV).

“Mientras se le siga dando largas al control de cambios, mientras se le tenga más miedo y la decisión sea dejar las cosas como están, los ajustes serán más dolorosos, en términos de inflación, bienestar y desigualdad. Contar con un sistema de formación de precios sano debe ser el objetivo final. Junto con el desmontaje del control de cambio también debe hacerse lo mismo con el de precios. La economía venezolana necesita el bienestar que genera contar nuevamente con libertad cambiaria”, indica Oliveros.

CAMBIO DUAL, PASO PREVIO

“Una apuesta interesante en una estrategia pre-desmontaje del control de cambio sería arrancar  un período de transición con un sistema de tasa de cambio dual. Una de las claves con esta medida estaría en que las autoridades deben convencerse de la necesidad de que al menos una de las tasas de cambio debe flotar libremente (no las payasadas vistas en Sicad II y Simadi) y de que a la larga esa deberá ser la tasa de cambio para la economía venezolana. La idea sería ir pasando rubros (sectores económicos) a esa tasa “flotante”.

Al inicio habría una presión inflacionaria, sin embargo debemos tener presente que en la economía venezolana cada día más sectores están utilizando la tasa de cambio paralela para fijar precios, por lo que una tasa de cambio libre oficial podría hasta generar una apreciación de esa tasa de cambio paralela (dependerá de la efectividad de las medidas adoptadas). Al final tendríamos una tasa unificada, flexible y un BCV actuando sobre unas bandas cambiarias. Este punto puede ser discutible, pero lo que sí es cierto es que en el post-desmontaje pensar en una tasa de cambio fija no suena como lo más sensato”, indica Oliveros.

julio 16, 2015
Venezuela necesitaría al FMI para desmontar controles
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