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Sudamérica, la más rezagada de la región en 2015

AMÉRICA LATINA 1 Se espera que la economía mundial continúe expandiéndose durante 2015, aunque en forma moderada, a una tasa en torno al 3,1%. Al igual que en 2014, la dinámica de crecimiento de los países desarrollados será heterogénea. En las economías emergentes se espera que continúe la tendencia a la desaceleración del ritmo de crecimiento. En el caso particular de China, se prevé un crecimiento cercano al 7% en 2015, inferior al 7,3% de 2014. Si bien según las proyecciones habría una tendencia a una moderada aceleración del crecimiento de la economía mundial, aún persisten serios riesgos que podrían poner en duda esta trayectoria. En particular, en la zona del euro aún se observan debilidades importantes de la capacidad de sostener el crecimiento, dados los altos niveles de apalancamiento de sus economías. La trayectoria de la inflación muestra que los riesgos de deflación y bajo crecimiento todavía persisten en esta parte del mundo. A su vez, la situación del Japón podría afectar de manera desfavorable las exportaciones de países vecinos, en particular de China, y reducir el crecimiento global en 2015. A los factores de índole económica hay que sumar elementos geopolíticos, como la situación en Ucrania y el Oriente Medio, que podrían incidir negativamente en la dinámica de crecimiento de 2015. A las incertidumbres sobre la dinámica de la economía mundial, que afectan el potencial exportador de la región, se deben sumar los riesgos asociados a los precios de las materias primas y la dinámica financiera internacional. En el primer caso, se confirma la tendencia a la reducción de algunos de los precios. Según estimaciones del Banco Mundial, se espera que en 2015 el precio promedio de la energía (hidrocarburos) se reduzca un 4,6%, porcentaje inferior a la caída del 17,7% observada en 2014 aunque la evolución de los precios a fines de 2014 puede incidir en una mayor reducción interanual. En el caso de los productos de la agricultura (alimentos), se prevé una disminución del 1,1%, menor que la baja del 6,9% observada en 2014, mientras que los precios de los metales mostrarán una tendencia al alza del 1,2%, que contrasta con la caída del 2,3% que tuvo lugar en 2014. En el ámbito financiero, a pesar de las incertidumbres que produce el retiro de los estímulos monetarios en los Estados Unidos, no se prevén grandes cambios o turbulencias a lo largo de 2015.Aunque se espera que la Reserva Federal incremente las tasas de interés hacia el final de 2015, la política monetaria de este país mantendrá una postura acomodaticia. En la zona del euro se espera que el Banco Central Europeo mantenga o amplíe su programa de expansión monetaria. La evolución de la economía mundial tiene efectos diferentes en los distintos países y subregiones de América Latina y el Caribe. Para 2015 se espera que la economía de la región crezca a un ritmo promedio del 2,2%. Al igual que en 2014, se prevén dinámicas de crecimiento diferenciadas entre países y subregiones. Se estima que Centroamérica, incluidos el Caribe de habla hispana y Haití, crecerá a una tasa del 4,1%, América del Sur a una tasa del 1,8% y el Caribe de habla inglesa a una tasa del 2,2%. Dinamizar el crecimiento económico y revertir la desaceleración en el actual contexto de la economía mundial plantea amplios desafíos para la región. El débil ritmo de crecimiento de los países desarrollados y la moderada expansión de las economías emergentes, junto con la dinámica del comercio mundial posterior a la crisis financiera, hacen prever que el aumento de la demanda externa de la región será lento y complejo, lo que dificultará el aporte que las exportaciones puedan hacer al crecimiento. Por ello, si bien el comercio internacional sigue siendo una fuente de oportunidades, la región debe redoblar sus esfuerzos por volverse más competitiva en sus mercados externos y a la vez incrementar los esfuerzos por abrir nuevos mercados. En este contexto, los procesos de integración regional pueden promover una mayor demanda agregada, a través de la integración comercial, e impulsar una mayor productividad y competitividad, a través de la integración productiva y las cadenas de valor, así como la integración en infraestructura. La cooperación regional también fortalece la capacidad para enfrentar choques externos a través de la integración financiera. A partir de la crisis financiera de 2009, la demanda interna ha sido el principal motor de crecimiento de la región, en tanto que la contribución de las exportaciones netas al crecimiento ha sido negativa desde 2010 hasta 2013. En este contexto, junto con promover el potencial exportador, la región debe ser capaz de sostener e incrementar la demanda interna para revertir la desaceleración. Un componente clave de la demanda interna es la inversión. La pérdida de dinamismo de la inversión ha sido uno de los factores esenciales para explicar la desaceleración en muchas de las economías de América Latina y el Caribe. Es por ello que el principal desafío que hoy enfrentan los países de la región para acelerar el crecimiento económico es aumentar las tasas de inversión pública y privada. La capacidad que tienen los países para promover la inversión pública depende de la situación fiscal en que se encuentren y de la capacidad de movilizar recursos. Como ya se mencionó, en promedio el déficit fiscal de la región se mantuvo relativamente estable y los niveles de deuda pública externa e interna, con excepción del Caribe, son relativamente bajos. Por ello, a pesar de las diferencias que se pueden observar entre países, es posible pensar que la región tiene espacios para avanzar en la inversión pública destinada a potenciar la capacidad productiva y la competitividad a través de proyectos de infraestructura. Esta inversión no solo promueve ganancias de productividad, sino que debiera servir también como incentivo a la inversión privada. En los países en que el nivel de la deuda pública es más elevado o donde existen dificultades de financiamiento, el debilitamiento de las cuentas públicas previsto para 2015 se ha traducido en el anuncio de recortes presupuestarios para ese año. Al contemplarse medidas de contención del gasto, será preciso proteger la inversión y evitar círculos viciosos, en que ajustes fiscales excesivos redundarían en un mínimo crecimiento y en menores recursos tributarios y, finalmente, conducirían a una agudización del déficit y a una mayor carga de la deuda pública. Enfatizar en el incremento de la inversión pública, y/o de empresas públicas, como un elemento central del crecimiento de la inversión total, plantea nuevos desafíos a la idea de la arquitectura contracíclica en América Latina y el Caribe. La región ha avanzado positivamente en políticas contracíclicas destinadas a suavizar los flujos de ingresos públicos ante cambios cíclicos en las fuentes de estos ingresos. Este avance ha sido crucial para sostener el crecimiento económico y debe potenciarse. A la vez, en la medida en que la inversión pasa a ser una variable central del devenir económico y del crecimiento, se deben buscar, en el marco de la arquitectura contracíclica, mecanismos que aseguren el financiamiento de las necesidades de inversión a lo largo de las distintas fases del ciclo. Fortalecer el componente de inversión no solo ayuda a movilizar la demanda interna en el corto plazo y promover el crecimiento, sino que es el principal puente entre los desafíos del ciclo económico y el crecimiento y desarrollo de mediano y largo plazo. En este contexto, la macroeconomía del desarrollo debe orientarse no solo a suavizar los ciclos económicos, sino también a potenciar el desarrollo productivo y el cambio estructural, mediante la protección de la dinámica de la inversión a lo largo del tiempo. PROYECCIONES CEPAL 2015. AMÉRICA LATINA * Extracto del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, preparado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL)
Diciembre 3, 2014
Sudamérica, la más rezagada de la región en 2015
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