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Riesgo crediticio de Venezuela tocó máximos históricos

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El mercado mundial de materias primas vive una profunda conmoción, producto de una mezcla de actividades especulativas fomentada por el exceso de liquidez inyectada por los bancos centrales de EE.UU., Japón, Inglaterra y la Eurozona para dar respuesta a la gran crisis financiera de la década pasada.

Un exceso de capacidad instalada, en el caso del petróleo, fomentado por una expectativa del crecimiento en subcontinente asiático que no se está materializando; y transformaciones profundas de las economías desarrolladas que dificultan la vuelta de las mismas al sendero del crecimiento económico.

La contracción del mercado petrolero que comenzó en junio del 2014, y que se ha acentuado en las últimas semanas, se ha hecho sentir de manera dramática en los más relevantes indicadores del desempeño de la renta fija venezolana denominada en dólares.

La prima anual de cobertura de riesgo de insolvencia de un bono de la República a 5 años (CDS) tocó la semana pasada el máximo histórico de 6.600 puntos básicos, superando el record previo de diciembre de 2014.

Igualmente el precio del bono Global 22 tocó un mínimo al ubicarse en niveles del 39% de su valor facial.

¿Cómo ve la prensa especializada a los papeles venezolanos denominados en dólares? El consenso es que sólo una recuperación sostenida del precio crudo venezolano por encima de los 50 dólares, acompañada del paquete de medidas económicas por todos esperados nos salvaría del tan temido evento de incumplimiento.

La discusión se desplaza entonces a temas muchos más específicos relacionados con la concreción de tal evento crediticio.

¿Se producirá tal evento en el año 2016? ¿Dejarán de pagar los dos emisores, es decir la república y PDVSA? ¿En el caso de PDVSA, estamos hablando de una crisis de iliquidez o de insolvencia?

Aunque las respuestas a estas preguntas varían en alguna medida dependiendo de a quién se consulte, hay dos temas en todos parecen estar de acuerdo: no habrá cesación de pago durante el primer semestre de 2016 y, de producirse tal cesación, será un evento simultáneo de la República y PDVSA.

Por supuesto no escapan las consideraciones geopolíticas de formar parte de esta historia. Y siempre sale a colación el profundo bolsillo de los chinos que, de facilitarnos unos 10 o 15 millardos de dólares entre el 2016 y el 2017, podrían hacer más viable nuestro tránsito por este periodo de vacas flacas.

Total, argumentan los fanáticos del equipo chino: ¿qué son 15 millardos para quien tiene un portafolio de treasuries de 1,3 billones de dólares?

La cruda realidad es que el 2016 se caracterizará por un exceso de oferta del crudo apuntalada por una enorme acumulación de inventarios estratégicos, por lo que tener un precio promedio de crudo venezolano alcanzando niveles superiores a niveles de 50 dólares por barril es poco probable.

¿Los chinos aportarán recursos frescos? Probablemente sí, pero a su manera, es decir condicionado a proyectos donde además ellos sean los grandes proveedores de activos de capital.

La cruda realidad es que ni los chinos ni las subidas mágicas del petróleo nos salvarán de los reajustes que a gritos reclama esta economía.

Por: Grupo Arca

www.grupoarca.net
 
Agosto 26, 2015
Riesgo crediticio de Venezuela tocó máximos históricos
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