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Persisten diferencias sobre flexibilizar acceso a divisas

dolares 1 Otra vez, Rafael Ramírez, ahora ministro de Relaciones Exteriores, vuelve a generar expectativas sobre medidas económicas "extraordinarias" para enfrentar el evidente desequilibrio fiscal que el Ejecutivo espera en 2015, como resultado de la drástica reducción de los precios del petróleo. Cálculos que maneja el propio Gobierno, según fuentes políticas, indican que las necesidades de financiamiento ascenderían a un monto entre 14.000 millones de dólares, como escenario más probable, hasta 21.000 millones, si la cotización promedio de la cesta venezolana cae por debajo de 60 dólares por barril. La recomendación técnica que ha recibido el titular de Finanzas, Rodolfo Marco Torres, es prepararse para lo peor, lo que parece indicar que habrá decisiones duras en materia cambiaria, tributaria y de funcionamiento del Estado. Las fuentes indican que parece muy poco probable sostener el ya modesto incremento de la inversión social en 2015. El Gobierno está muy preocupado por la Gran Misión Vivienda Venezuela, las misiones educativas y las pensiones, que vienen ajustándose conforme sube el salario mínimo, pues el despacho de Finanzas no encuentra fórmulas consistentes para paliar la desinversión social en las condiciones fiscales que esperan a la República. No parece casual que la ministra de Información y Comunicación, Jacqueline Farías, apareciera con una declaración muy llamativa: "Se acabó la pedidera, el pueblo debe aprender lo que cuestan las cosas". Incluso, el acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para normalizar las relaciones diplomáticas, rotas desde hace más de 50 años, fue visto no solo con satisfacción, sino con alivio, pues surge el escenario de que Cuba, con sus reformas económicas a marcha más consistente y, eventualmente, sin el bloqueo económico estadounidense, pase a ser una carga menos pesada. En todo caso, se espera que haya decisiones para este fin de semana. El consenso de los economistas es que desaparezca el tipo de cambio de 6,3 bolívares por dólar, y las importaciones de bienes esenciales pasen a una tasa de entre 13 y 15 bolívares -algunos indican que podría llegar a 25-, y se decrete una devaluación importante en el Sicad II, cuya tasa de referencia podría superar los 80 bolívares. El nudo del problema, realmente, no está en la definición de nuevos precios para el dólar, sino en modificar sus condiciones de acceso. En esta materia siguen presentándose diferencias en el seno del Gobierno, puesto que un sector sostiene que no se debe flexibilizar ningún mecanismo de control, más aún cuando se espera un flujo menor de divisas. Otro grupo, aparentemente minoritario en el Gobierno, cree que se debe abrir un espacio mayor en el mecanismo de control para tratar de atraer fondos desde el extranjero, y así contribuir a que la oferta de divisas suba un poco; no obstante, las expectativas no son buenas, pues la desconfianza en el Gobierno es creciente en los mercados. El aumento de la gasolina está sobre la mesa y, aparentemente, la idea es presentar un cronograma de ajustes hasta llegar a un precio cercano al costo de producción, pero hasta donde se pudo saber, el presidente Nicolás Maduro sigue reacio a tomar una decisión concreta en el corto plazo.  
Diciembre 17, 2014
Persisten diferencias sobre flexibilizar acceso a divisas
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