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Oliveros: ¿Se resolverá la crisis?

ASDRUBAL OLIVEROS 1 Como es normal, el espacio para interpretar los poco claros anuncios de medidas económicas hechos por el presidente Nicolás Maduro en su discurso de Memoria y Cuenta 2014, es muy amplio. ALTAG reproduce un artículo del economista Asdrúbal Oliveros, socio-director de Ecoanalítica, donde expresa su visión general sobre estas medidas y sus impactos: "En medio de una caída brutal de los precios petroleros que avizora un panorama difícil para la economía venezolana este 2015, el presidente Maduro hizo algunos anuncios en materia económica. La pregunta que queda en el aire es: ¿permiten afrontar la crisis que vivimos? Lo primero a destacar es que los anuncios se producen después de una gira internacional cuyo fin principal fue la búsqueda de financiamiento. El déficit de caja en divisas calculado por Ecoanalítica para este 2015 con un barril promedio de US$ 45 es de US$ 27.600 millones. Eso habla de la magnitud de la crisis que tenemos enfrente. El Ejecutivo buscó recursos para reducir esta brecha y estructurar el ajuste menos costoso políticamente frente a los problemas de caja. En nuestra opinión el financiamiento obtenido —en el mejor de los casos— es de unos US$ 12.000 millones, por lo que el problema de caja sigue estando presente. En segundo lugar, el Presidente fue muy cuidadoso en no dar detalles de la medida más emblemática: el manejo de la política cambiaria. Varias precisiones son pertinentes: sigue manteniéndose un esquema de tipos de cambio múltiple (altamente pernicioso), se mantiene la tasa de 6,30 (que no es posible sostener dada la caída de los precios petroleros) y se asoma la posibilidad de un mercado paralelo legal cuya garantía para que funcione es que el gobierno tenga disciplina fiscal y en año electoral la probabilidad que esto último ocurra es baja. Tercero, la devaluación es una medida necesaria pero no suficiente. En este contexto, dado que el país enfrenta un déficit de caja en divisas, una devaluación tímida como la propuesta por Maduro, vendrá acompañada de un recorte en las importaciones, con el impacto que esto tienen en términos de escasez, desabastecimiento y operatividad del sector privado (especialmente el comercial y el manufacturero). Cuarto, cuando se está en una crisis como esta, se necesita rapidez para ejecutar las medidas. El gobierno no solo tiene resistencia a realizar los ajustes que la economía demanda, sino que tarda en ejecutar las pocas medidas que está dispuesto a tomar, con una aplicación que abusa de la gradualidad. Quinto, en su mensaje anual a la Asamblea Nacional, el presidente Maduro anunció algunas medidas con el fin de mejorar el ingreso de sectores importantes de la población (aumento de salario mínimo, becas, entre otros). El problema es que en estos momentos nos encontramos en un entorno donde la política fiscal “domina” a la política monetaria (dominancia fiscal), es decir, esta última está supeditada al ritmo del gasto, por lo que la autoridad monetaria ha perdido su capacidad de controlar los precios. Bajo este régimen, especialmente con un déficit fiscal creciente, los niveles de precios terminan siendo afectados por las decisiones fiscales. El incremento del gasto ha terminado siendo, en última instancia, un círculo vicioso para el Gobierno, pues la liquidez y la inflación hacen que el gasto vaya perdiendo efectividad a la hora de generar consumo y crecimiento económico, así como bienestar dentro de la población y, a su vez, el gasto termina solo generando más inflación. Es importante aclarar que dentro de la literatura económica se conoce que el gasto puede ser generador de crecimiento económico a largo plazo mientras éste se dirija a la inversión, la investigación y las actividades productivas. Sin embargo, el Gobierno ha apelado a la expansión fiscal como mecanismo para mantener su popularidad y su statu quo en contra de la inversión productiva, lo que ha resultado ser una política corta de miras y poco sostenible en el tiempo La acumulación de desequilibrios empezó a pasar factura desde el año pasado y el Ejecutivo sigue sin espabilarse a la hora de tomar medidas. Una producción petrolera que, a pesar de los esfuerzos, sigue sin levantar cabeza, unos precios de crudo con tendencia a la baja y, además, un tipo de cambio sobrevaluado han generado el resquebrajamiento del control de cambio y la caída de la asignación de divisas en el país, lo que conlleva a altos niveles de escasez e inflación. ¿Qué puede pasar? Es claro que hay otras decisiones y/o medidas que Maduro ayer dejo por fuera, pero la línea de su mensaje fue: el ajuste será lento, muy gradual y desordenado (no hay vicio de conjunto). Un gobierno que parece moverse en la línea de Dr. Jekyll y Mr. Hide: intento ajustar pero no abandono el modelo. Una estrategia que pudo haber funcionado con un barril en torno a los US$ 100, pero no con uno por debajo de US$ 50. No es descartable que con el paso del tiempo, la situación obligue al gobierno a tener que tomar medidas adicionales para hacer frente a la caída de los ingresos". Ayer, el presidente Maduro perdió una oportunidad de oro para estructurar un plan de ajuste creíble, que le hubiese permitido a Venezuela enfrentar los múltiples desequilibrios que tiene en frente y trabajar en la superación de la crisis. Al optar por “ganar tiempo”, tenemos una economía que no solo va tener los peores indicadores de la región en términos de inflación y crecimiento, sino que además puede entrar peligrosamente en un escenario de anarquía y crisis en lo social que, indudablemente, va a tener impacto en lo político.

Por: Asdrúbal Oliveros

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Enero 22, 2015
Oliveros: ¿Se resolverá la crisis?
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