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OIT: la desigualdad aumenta más en países desarrollados

DESIGUALDAD El aumento de la desigualdad en muchos países en los últimos decenios ha captado mayor atención, pues el alto nivel de desigualdad puede tener efectos adversos sobre el bienestar y la cohesión social, y mermar el crecimiento económico a mediano y a largo plazo.

El Informe Mundial sobre Salarios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 2014-2015 muestra que las últimas tendencias de la desigualdad total de la renta familiar han sido variadas, tanto en las economías desarrolladas como en las economías emergentes y las economías en desarrollo. El nivel de desigualdad en este último grupo es, en general, más elevado, aunque varios de estos países han avanzado en su reducción, por lo general en un clima de incremento de los ingresos.

En las economías desarrolladas en las que la desigualdad aumentó, este avance ha tenido lugar sobre todo en un clima de estancamiento o de reducción de los ingresos. En muchos países, la desigualdad comienza en el mercado de trabajo. Las variaciones de la distribución salarial y del empleo remunerado han sido los determinantes fundamentales de las tendencias recientes de la desigualdad.

En las economías desarrolladas donde más aumentó la desigualdad, ello se debió a menudo a la combinación de mayor desigualdad salarial y pérdida de empleos. En España y Estados Unidos, los dos países donde más aumentó la desigualdad, si esta se mide comparando hogares en el decil superior con hogares en el decil inferior, las variaciones de la distribución salarial y las pérdidas de empleos determinaron el 90% del incremento de la desigualdad en España y el 140% en los Estados Unidos.

En los países desarrollados donde la desigualdad de la renta familiar aumentó, otras fuentes de ingresos contrarrestaron aproximadamente una tercera parte del aumento de la desigualdad debida a variaciones de los salarios y del empleo.

Varias economías emergentes y economías en desarrollo registraron una reducción de la desigualdad. En estos países, el factor predominante fue la distribución más equitativa de los salarios y del empleo remunerado. En Argentina y Brasil, países con la mayor disminución de la desigualdad, las variaciones de la distribución salarial y del empleo remunerado determinaron 87% de la disminución de la desigualdad en la primera y el 72% en el segundo. En ambos casos, la desigualdad se ha medido comparando los deciles extremos de la distribución de la renta familiar.

El importante papel de los salarios en la desigualdad a nivel del hogar puede deberse a que, tanto en las economías desarrolladas como en las economías emergentes y las economías en desarrollo, estos representan la principal fuente de ingresos de los hogares. En el caso de las economías desarrolladas, los salarios en bruto constituyen entre el 70 y el 80% del total de ingresos de aquellos hogares que tienen al menos un miembro en edad de trabajar; hay que señalar que pueden existir variaciones sustanciales entre los países de dicho grupo.

En el caso de las economías emergentes y economías en desarrollo estudiadas en el informe, la contribución de los salarios a la renta familiar es más reducida, y oscila entre un 50 y un 60% en Argentina y Brasil, hasta 40% en Perú y 30% en Viet Nam. En dichos países, los ingresos procedentes del empleo independiente representan, por lo general, una proporción mayor de la renta familiar que en las economías desarrolladas; este es particularmente el caso de los hogares de bajos ingresos.

Sin embargo, tanto en las economías desarrolladas como en las economías emergentes y en desarrollo, las fuentes de ingresos de los deciles superiores e inferiores son más diversas que en los deciles de la parte media, donde los hogares dependen más de los salarios. En las economías desarrolladas, las transferencias sociales desempeñan un papel importante como asistencia a los hogares de bajos ingresos, mientras que en muchas economías emergentes y en desarrollo los hogares de bajos ingresos dependen sobre todo del empleo independiente.

En el caso de los hogares del decil inferior, por ejemplo, los salarios representan alrededor del 50% de la renta familiar en los Estados Unidos, del 30% en Italia, del 25% en Francia, del 20% en el Reino Unido, del 10% en Alemania y del 5% en Rumania. En el caso de los hogares en los deciles medios y altos, los salarios constituyen la mayor proporción de la renta familiar en casi todos los países; en Alemania, Estados Unidos y Reino Unido dicha proporción llega a ser del 80$.

Por lo que respecta a las economías emergentes y las economías en desarrollo, la proporción salarial correspondiente al decil inferior de los hogares oscila entre un 50% de la renta familiar en la Federación de Rusia y menos del 10% en Viet Nam. En la Argentina, Brasil, China y Federación de Rusia, la proporción salarial aumenta paulatinamente entre las clases medias, y luego se reduce en los deciles con ingresos más elevados.

mayo 3, 2015
OIT: la desigualdad aumenta más en países desarrollados
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