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Nuevas tecnologías y los mercados laborales

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La semana próxima llega el otoño al hemisferio norte y con él, el incremento del volumen de transacciones, gracias al retorno masivo de muchos inversionistas institucionales que estuvieron fuera durante distintos momentos del verano.

A su regreso, los inversionistas institucionales deberán reflejar, en sus portafolios, las piezas de información que adquirieron fuerza durante el verano.

Entre ellas encontramos sopesar el impacto en los precios de muchos títulos financieros que causan las dificultades que enfrenta la dirigencia del Partido Comunista Chino para implantar su nuevo modelo, sin crear un bajón en su economía, lo que les causaría altísimos costos políticos, o evaluar si el petróleo está cerca o no de tocar un nuevo mínimo histórico.

Adicionalmente, les tocará seguir trabajando en la identificación de aquellas tendencias emergentes que son mucho más importantes que los vaivenes de corto plazo, y que son las que en su desarrollo definirán cuáles serán los sectores ganadores del siguiente round del ciclo económico.

Dentro de este grupo hay un tema que empieza a aparecer una y otra vez en la prensa especializada, envuelto dentro de una atmósfera preocupante, y es el impacto de las nuevas tecnologías dentro de los mercados laborales.

Por un lado, están los analistas que sostienen que la aparición de tales tecnologías obliga a las personas a invertir más en su educación, ya que las habilidades requeridas para ser un empleado atractivo en estos mercados laborales son mayores.

Dentro de esta línea de discusión surge la preocupación sobre quién costeará estos procesos de formación y cuál será el destino de aquellos que, por alguna razón, no tengan acceso a esa educación más intensiva y costosa.

Por otro lado, hay quienes se preocupan por otra faceta del problema, y es la destrucción de puestos de trabajo con alto componente rutinario que pueden ser ejecutados por inteligencia artificial y que hoy en día son la fuente de ocupación de una fracción importante de la clase media de EE.UU, Japón o la Eurozona.

La necesidad de entender esta tendencia obviamente no es trivial, ya que como no se conoce el “mecanismo de propagación” de esas tecnologías en el mercado laboral de la sociedad contemporánea, se hace muy complicado definir una estrategia a seguir, tanto para los diseñadores de políticas públicas como a los individuos, que al hacer uso de su libre albedrio, escogen el tipo de formación con que piensan hacer frente al mercado laboral.

No sabemos, por ejemplo, si las nuevas tecnologías podrían demandar los servicios un pequeño segmento de los potencialmente calificados para trabajar en ellas, obligando al resto de los calificados a competir por trabajos de menor complejidad y remuneración.

Si este caso se presenta, y es de prever que en algunos sectores sucederá, los grandes perdedores serán los menos educados, que serán desplazados por este excedente de mano de obra calificada no ocupada en las actividades para las que se formó.

Además, se puede producir el fenómeno de que la educación podría producir a sus poseedores un retorno inferior al que la sociedad contemporánea tradicionalmente le ha atribuido.

Los que identifiquen tempranamente las maneras en que la tecnología afectará a los mercados laborales podrán capturar oportunidades de negocios que surgirán de estas nuevas tendencias.

La propensión de los individuos a adquirir viviendas, vehículos, prendas de vestir, pólizas de seguros, planes de retiros, por decir lo menos, cambiarán de manera radical.

Como siempre, habrá empresas ganadoras y perdedoras, y títulos financieros emitidos por tales empresas que se moverán en consecuencia. Las tendencias están allí difusas, pero emergentes y esperando a ser identificadas, mientras llega el otoño.

Por: Grupo Arca

-Empresa venezolana de análisis y consultoría económica y financiera

www.grupoarca.net
 
Septiembre 15, 2015
Nuevas tecnologías y los mercados laborales
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