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Los maridos y no los hijos frenan el ascenso de las mujeres

TECHO DE CRISTAL En 2013, Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook y una de las mujeres más poderosas del mundo, publicó un polémico libro donde consideraba que una de las claves del éxito en la carrera profesional de la mujer es la elección de una buena pareja. En el superventas Lean In (Vayamos adelante, en español), Sandberg aseguraba que una de las decisiones más importantes para la trayectoria laboral de una mujer pasa por decidir si vivir o no acompañada y en poner el ojo en la persona adecuada. “No conozco a ninguna mujer que ocupe un cargo de liderazgo que no cuente con el apoyo total de su pareja. No hay excepciones”, sentenciaba. La número dos de Facebook defendía en el capítulo Make your partner a real partner (Haz de tu pareja un compañero de verdad) que, en contra de la creencia popular de que solo las mujeres solteras pueden llegar a la cúspide, la mayoría de las féminas líderes en el mundo de los negocios tiene pareja. Eso sí, muy bien escogida. El ascenso de las mujeres a las altas esferas de las compañías es escaso; ocupan menos del 20% de los cargos de responsabilidad en las 500 empresas más importantes del mundo, según la lista elaborada por Fortune. Esa desigualdad se ha asociado tradicionalmente a su preferencia por dedicar más tiempo al cuidado de los niños y de la casa. Un estudio publicado en Harvard Business Review demostraba con datos que las mujeres que no se sentían satisfechas con su trayectoria profesional, no lo achacaban a haber dejado en un segundo plano su trabajo para cuidar de los niños, sino a haber dado prioridad a la carrera de sus parejas. “Si hay que buscar un culpable, es la propia sociedad. Las mujeres se sienten presionadas no solo por sus parejas, sino también por las instituciones y las empresas. Se da por hecho que ellas se harán cargo en mayor medida de los hijos y de las obligaciones de la casa”, dice Pamela Stone, una de las tres autoras del estudio y profesora de Sociología en Hunter College, en Nueva York. Después de pasar una encuesta a 25.000 antiguos alumnos de Harvard Business School, en su mayoría graduados del MBA y de diferentes generaciones -de entre 26 y 47 años-, las investigadoras concluyeron que mientras 60% de los hombres aseguraban estar “extremadamente satisfechos” con su experiencia laboral y sus oportunidades de ascenso, solo el 40% de las mujeres mostraron niveles similares. El 83% de los encuestados estaban casados. El objetivo del estudio Life and Leadership After HBS era analizar las aspiraciones de hombres y mujeres graduados en la misma escuela y entrenados para asumir posiciones de liderazgo, y compararlas con su situación actual. Tras finalizar sus estudios, 75% de los hombres esperaba que en el futuro sus parejas se harían cargo de los niños en mayor medida; 50% de las mujeres asumía que ese sería su  destino. Además, más de 70% de ellos consideraba que sus carreras tendrían prioridad sobre la de sus esposas; cerca del 40% de ellas presagiaba lo mismo. “Las parejas jóvenes que estén pensando en crear un proyecto de vida común deberían tener una conversación sobre cuáles son sus pretensiones laborales y personales. Es muy importante escoger a la persona que respete nuestros deseos”, indica Pamela Stone. El 74% de las exalumnas aseguraron tener un trabajo a tiempo completo, con una media de 52 horas semanales. Entre los motivos de su falta de oportunidades, a la hora de acceder a un cargo de responsabilidad, la mayoría de ellas coincidía en que se les había dejado de considerar candidatas como consecuencia de la maternidad; habían sido estigmatizadas por haber solicitado durante un tiempo horarios flexibles, o jornadas reducidas. El 28% de las mujeres encuestadas había tomado, en al menos una ocasión, un descanso de seis meses para cuidar de los niños, mientras que solo el 2% de los hombres lo había hecho. ¿Hay alguna característica de la mujer que destaque sobre la del hombre a la hora de dirigir un proyecto? El informe Women Matter 2013, elaborado por la consultora internacional McKinsey, destaca su capacidad para la toma de decisiones de forma participativa y su implicación en el desarrollo de las personas, entre otras. “En las empresas suelen entrar hombres y mujeres en la misma proporción, pero mientras ellos van subiendo en la escala organizativa, ellas se van quedando por el camino. Las redes son muy importantes a la hora de ascender y ellas no tienen acceso”, señala Custodia Cabanas, directora del Área de Recursos Humanos de IE Business School.
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Noviembre 18, 2015
Los maridos y no los hijos frenan el ascenso de las mujeres
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