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Lo que se sabe y lo que se infiere de los anuncios

NICOLAS MADURO 2015

(ESPECIAL ALTAG) Al cierre de esta edición de ALTAG NEWS no se había producido la anunciada comparecencia del ministro de Finanzas, Rodolfo Marco Torres, y el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Nelson Merentes, para explicar la modificación que se hizo al régimen de cambio diferencial de divisas, que permanecerá vigente en Venezuela.

En términos económicos, la presentación de la Memoria y Cuenta del presidente Nicolás Maduro no satisfizo las expectativas generadas. Más bien, dejó una larga estela de incertidumbres. Una de las fundamentales es a cuánto llegarán los dos tipos de cambio no preferenciales, y cómo funcionará el “nuevo” mercado paralelo legal de divisas.

LO QUE SE SABE

En concreto queda claro que se mantiene el tipo de cambio de 6,3 bolívares por dólar, pero muy restringido a importaciones de alimentos y medicinas. Este no es un cambio real, pues si se miran las liquidaciones en 2013 y el primer semestre de 2014, 62% de las divisas aprobadas se destinaron a estos dos sectores.

La idea es mantener subsidiadas estas importaciones, pero con una mayor participación del Estado como comprador directo en el exterior. La idea es tratar de intervenir toda las cadena de distribución, de manera de establecer un precio final que exprese el subsidio cambiario, y no las expectativas de los agentes económicos.

El problema será, sin duda, la capacidad de proveer los dólares necesarios para estas importaciones en un entorno donde los ingresos petroleros pueden caer hasta 35.000 millones de dólares, si el precio del crudo no promedia más de 45 dólares para el ejercicio. Si los precios se recuperan, como se espera en el seno del Gobierno, hacia el segundo semestre del año, el mejor escenario serían los 60 dólares previstos en el presupuesto.

Hay que recordar que el año pasado el mismo Ejecutivo presupuestó un mercado de 42.000 millones de dólares para importaciones, considerado insuficiente por los agentes económicos privados -y con razón-, pero que hoy luce inacalzanble. También hay que señalar que las liquidaciones de divisas se ralentizaron, al extremo de que no se convocan subastas del Sicad I desde el mes de octubre pasado.

Debe quedar claro que las limitaciones en la oferta de divisas no comenzaron con la caída de los precios petroleros. El problema había comenzado a finales de 2013 y durante todo el año pasado las reservas internacionales del BCV mostraron una constante debilidad. La disminución de las cotizaciones de los hidrocarburos, entonces, adquieren connotaciones críticas.

Mantener el tipo de cambio de 6,30 debe interpretarse como una señal de economía política, además, extremadamente costosa en términos fiscales.

El Gobierno, además, elimina uno de los dos Sicad. El presidente Maduro no especificó cuál, pero si se miran las cuentas del sector externo parece claro que la tasa de cambio Sicad I debió pasar a la historia. Otra cosa sería un subsidio insostenible y una condena a mantener un creciente cuadro de escasez en el mercado interno.

En consecuencia, debe quedar claro que la devaluación, aún no establecida, afectará a, más o menos, 55% de las importaciones totales, porque el Gobierno sencillamente no tiene músculo para asumir una cuota mayor de las compras externas. Puede intentarlo. Es más, posiblemente lo intentará, porque ha montado la infraestructura burocrática para ello, pero es claro que no cuenta con las divisas suficientes, pues, como se ha dicho, las reservas líquidas no han pasado de 2.000 millones de dólares en el último año.

Por otra parte, el mandatario hizo una serie de promesas de carácter social, cuyo cumplimiento parece depender de mantener la política de financiamiento monetario de déficit; es decir, la impresión de dinero inorgánico, lo que consolida las proyecciones sobre una inflación de tres dígitos para este año.

LO QUE SE INFIERE

El tipo de cambio para el nuevo Sicad único debe ubicarse, según la más ortodoxa racionalidad, alrededor de 35 bolívares por dólar; sin embargo, no es posible comprometerse con ningún pronóstico. En todo caso, lo que debe esperarse es un punto de partida entre 12 y 52 bolívares, en un mercado donde el Gobierno tendrá que apretar la mano para evitar las inevitables presiones alcistas.

Otra cosa que parece desprenderse de las palabras del Presidente es que esta paridad será flexible.

Uno de los problemas que determinó el fracaso del Sicad I y II, además de la muy escasa oferta de divisas, fue la decisión de mantener esas tipos anclados. Solo en las últimas dos semanas hubo una ligera variación en el II para llevar el promedio a 52 bolívares por dólar, pero este sistema funcionó anclado en 50-51 bolívares por dólar desde su creación.

Por supuesto, esta decisión aumentó innecesariamente la demanda y generó una profunda desconfianza en los agentes económicos.

En cuanto al nuevo mercado paralelo legal se puede inferior que:

-Si las bolsas participan puede basarse en la permuta de títulos, como ocurría antes de la debacle del mercado de capitales de 2010. Para que esto sea así, el Legislativo debe reformar la Ley de Mercado de Valores para permitir que los ahora llamados operadores autorizados (casas de bolsa) puedan operar con títulos de deuda pública. Igual habría que autorizar a la Bolsa de Valores de Caracas a hacer lo propio.

-Los recientes convenios cambiarios han abierto la puerta para que Pdvsa pueda vender divisas en cualquiera de los mercados legales, de manera que puede haber oferta por esta vía.

-Además, ante la imposibilidad que el Gobierno tiene de financiarse en condiciones convenientes en el mercado internacional, debido a la elevada prima de riesgo que la República debe asumir, es posible que se produzcan emisiones “dolarizadas” dirigidas al mercado interno, para recoger bolívares.

Insistimos: todas estas son inferencias, porque los términos en los cuales funcionará este mercado no se conocen. Algunos economistas dan por sentado que será un mercado supervisado por el BCV, pero donde el emisor no va a intervenir, dejando que la paridad busque su equilibrio de mercado.

Por nuestra parte, pensamos que esta posibilidad no es realista. Ese mercado va estar intervenido por el BCV y si se produce cualquier atisbo de desbordamiento o de efectos perversos por volatidad, será cerrado sin dilaciones. Hay que recordar que el presidente Maduro anunció que esta es una solución “temporal”.

A qué tipo de cambio podría arrancar ese mercado. Las apuestas están abiertas, pero fuentes parlamentarias pro gubernamentales estiman que el piso podría fijarse en un rango entre 75 y 90 bolívares por dólar.

La incertidumbre pica y se extiende…

enero 22, 2015
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