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Lo que oculta el BCV

bcv Si usted es de los que no entiende por qué Venezuela exhibe una calificación de riesgo-país tan mala y la prima que debe pagar su deuda es, incluso, tan o más elevada que la de los bonos griegos e italianos, quizás encuentre una explicación en la actuación del Banco Central de Venezuela (BCV). Hace pocos días, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declaró sin lugar una demanda, introducida por la ONG "Transparencia Venezuela", donde se le pedía obligar al ente emisor a entregar las cifras de inflación que, sabemos, se siguen produciendo mensualmente, para el conocimiento público. La respuesta del tribunal fue algo así como que no constaba en autos que la ONG se hubiera dirigido expresamente al BCV para solicitarle la información requerida, de lo cual el juez infirió que el instituto no se está negando a dar la información solicitada, sino que no se la han pedido. Argumento curioso, por decir lo menos, cuando el artículo 31 de la Ley del Banco Central de Venezuela dice que: "La gestión del Banco Central de Venezuela se guiará por el principio de transparencia. En tal sentido, y sin menoscabo de sus responsabilidades institucionales, deberá mantener informado, de manera oportuna y confiable, al Ejecutivo Nacional y demás instancias del Estado, a los agentes económicos nacionales y extranjeros, y a la población acerca de la ejecución de sus políticas, las decisiones y acuerdos del directorio, los informes, publicaciones, investigaciones y estadísticas que permitan disponer de la mejor información sobre la evolución de la economía venezolana, sin menoscabo de las normas de confidencialidad que procedan, conforme a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela". Hay que decir además que en la Constitución no existe una sola letra que faculte al BCV a ocultar información que, por definición, hábito, costumbre y requisitos financieros nacionales e internacionales, es pública, y debe ser suministrada de manera regular, de acuerdo con una metodología comprensible y aceptada por los agentes económicos. ¿Qué oculta el BCV? El economista Jesús Casique hizo la lista de los indicadores que el BCV ha dejado de publicar, los cuales, por su importancia, son esenciales para tener una idea clara de qué está pasando con la economía. No es que los economistas, analistas y agentes económicos no sepan bien lo que ocurre, pues basta con la evidencia empírica de la cotidianidad; pero, por ejemplo, las bancas de inversión observan en este ocultamiento un intento por esconder una situación sumamente grave de insolvencia financiera, que puede conducir a una cesación de pagos de la deuda. Y por más que expertos insistan en descartar esa eventualidad, de cara a un inversionista estadounidense o europeo, no existe una estadística que soporte ese ejercicio de confianza que, sin números, queda reducido a especulación pura. Veamos lo que, según Casique, oculta el BCV: 1.-Inflación. Se publicó hasta año 2014, de manera no regular. 2.-PIB. Se publicó hasta III Trimestre año 2014. 3.-Balanza de Pagos. Se publicó hasta III Trimestre año 2014. 4.-Boletín mensual hasta junio 2012. 5.-Informe Económico hasta año 2012. 6.-Informe Asamblea Nacional hasta año 2012. 7.- Mensaje Fin de año del Presidente Banco Central de Venezuela hasta año 2012. 8.-Índice de Remuneración Económica (IRE) hasta año 2013. 9.-Índice Precios al Mayor hasta año 2013. 10.-Índice de Precios de Insumos de la Construcción hasta año 2013. 11.-Índices de Volumen de Ventas. Comercio al por Mayor y al por Menor hasta septiembre año 2013. 12.-Índice de Precios Laspeyres de la Producción Industria Manufacturera Privada hasta año 2013. 13.-Índice de Producción Física para algunas actividades económicas hasta 1er Semestre año 2013. 14.-Base Monetaria hasta abril año 2015. 15.-Balance General del Banco Central de Venezuela hasta marzo año 2015. Como queda en evidencia, el rezago estadístico del BCV es sumamente grave. En cualquier otro país, esta situación, si hubiera ocurrido, ya habría dado motivos para investigaciones y sanciones, sobre todo por parte de los organismos de control del Poder Legislativo. Pero, eso no ocurre en Venezuela. La sentencia del TSJ no puede sostenerse a la luz de lo que dicen las normas, y es un espaldarazo a una actuación que, de acuerdo con el criterio del economista, Jesús Casique, es solo calificable de irresponsable y negligente. Más allá de si esta situación es ilegal o moralmente inaceptable -que lo es- también tiene graves costos para el país, porque cierra oportunidades para un endeudamiento sano, a precios adecuados y transparente, en un momento de precariedad económica.

Por: Armando J. Pernía

* Periodista especializado en economía y finanzas. Director Editorial de la revista GERENTE.  
Agosto 11, 2015
Lo que oculta el BCV
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