País:


Las 10 peores prácticas empresariales

MALOS LÍDERES

Si usted es empresario, ¿se ha preguntado con seriedad, alguna vez, si es un buen o mal empresario? Por supuesto, la respuesta a esta interrogante, aparentemente simple, es muy compleja, en primer lugar porque requiere un sentido de autocrítica sincera, que no es muy común en el liderazgo.

Sin embargo, existen parámetros que permiten discernir entre el bien y el mal en cuanto al “ser empresario”. En momentos cuando la imagen de los empresarios está severamente afectada y, en algunos países de América Latina, se cuestiona su papel positivo como agentes económicos, es conveniente tener en cuenta este dilema que, de hecho, trasciende la ética.

Los modelos populistas, que se han hecho muy populares -valga la cacofonía- en América Latina, tienen a los empresarios en la lista de sus enemigos preferidos, porque basan sus discursos en un discutible cuestionamiento de la riqueza, con base en argumentos más provenientes de la religión que de una racionalidad económica sustentable.

En fin, conviene que los empresarios tomen conciencia sobre las malas conductas que pueden afectar los desempeños de sus negocios y enajenarles lo que ahora se conoce como licencia social para operar:

1. Decir cosas como “la empresa soy yo” o “aquí mando yo, como Dios” configuran a un mal empresario y que, de paso, hace ostentación de ello.

2. Descuidar la formación personal implica no dar un buen ejemplo a sus colaboradores. Además, las ausencias prolongadas es otra fuente que estimula malas prácticas laborales.

3. El maltrato a los trabajadores y socios es uno de los peores síntomas de un mal empresario.

4. Contratar empleados porque solo le dan la razón y lo respaldan siempre, es un síntoma clásico del mal empresario, porque además de los problemas éticos que se derivan de este modelo decisorio, también atenta contra el negocio mismo.

5. Olvidarse de los intereses de los clientes es un “pecado mortal”. Si un empresario no respeta a sus clientes, sencillamente muestra un desdén suicida por su negocio.

6. Pensar solo en el dinero y en la ganancia es siempre una mala idea. La riqueza material es simplemente una consecuencia del trabajo bien hecho y con pasión, esfuerzo y talento.

7. No delegar o hacerlo de manera inadecuada. El mal empresario solo transmite la responsabilidad cuando las cosas salen, sin ocuparse del desarrollo profesional de sus trabajadores, que es clave para que las empresas funcionen y sean rentables.

8. Los malos empresarios se conforman con la empresa como es, no piensan en su evolución ni la preparan para enfrentar el futuro. No estar atento a los cambios de mercado, tendencias gerenciales, tecnologías y modelos de gestión, entre muchos otros, es la mejor sentencia de muerte para cualquier negocio. Y eso es responsabilidad de un mal líder.

9. Tomar decisiones pensando en el exclusivo interés particular y no en los de la empresa es un pésimo negocio. No hay emprendimiento que resista tal comportamiento.

10. No cumplir las leyes, no respetar normas, violar los derechos de los trabajadores, intentar no pagar impuestos son prácticas altamente destructivas no solo del clima laboral, sino del negocio mismo.

noviembre 23, 2014
Las 10 peores prácticas empresariales
Popups Powered By : XYZScripts.com