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Ingresos petroleros pueden caer más de US$10.000 millones en 2015

precios petróleo

(Especial ALTAG) Según el economista Pedro Palma, ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y director de Ecoanalítica, Venezuela podría enfrentar, en 2015, un cuadro fiscal sumamente complejo, a partir de una posible reducción de más de 10.000 millones de dólares de su ingreso por exportaciones petroleras, debido a la caída de los precios del crudo.

El anterior no es, precisamente, el escenario más pesimista posible. Es, más bien, un escenario mesurado, debido a que la reducción esperada de las cotizaciones del crudo puede ser mayor. Para el Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), el crudo marcador WTI se cotizaría en 94,58 dólares por barril en 2015, lo que significa que Venezuela tendría un precio de referencia de alrededor de 84 dólares. El Brent, del Mar de Norte, según la misma EIA se vendería a 101,67 dólares por barril, lo que colocaría a la cesta venezolana, visto el diferencial de precios con este marcador, en alrededor de 85 dólares por barril, como mejor escenario.

Según la estimación más reciente del economista Asdrúbal Oliveros, Venezuela necesita un precio promedio de 114 dólares por barril para equilibrar sus finanzas; es decir, para operar sin déficit.

A partir de este cuadro, surgen varias interrogantes. La primera es si este es un ciclo bajista o es una caída coyuntural.

De acuerdo con el ex economista-jefe de Pdvsa, Ramón Espinasa, el mercado de hidrocarburos atraviesa un claro ciclo bajista. Si bien no se puede proyectar cuándo se revertirá, se puede asumir que no será de muy corto plazo. Las razones son contundentes:

-Las principales economías del mundo no registran crecimiento o claramente se desaceleran, dando como resultado una contracción de la demanda de hidrocarburos.

-Hay una sobreoferta que se estima en 2.000.000 de barriles por día, además de inventarios muy elevados, lo que conspira contra la efectividad de una eventual reducción de cuotas de producción en el seno de la OPEP.

-Estados Unidos ha aumentado de manera importante y sostenida su producción propia, a partir de su extracción creciente de “shale oil”. Las importaciones de crudo de EEUU han bajado en alrededor de 30% anual en los últimos dos ejercicios, y por primera vez, este país disfruta de una condición estratégica de menor dependencia del crudo importado. Algunos analistas sostienen que si los precios caen a un promedio de entre 75 y 80 dólares por barril, la producción de “Shale Oil” de Estados Unidos se vería amenazada, pero diversos informes contradicen esta hipótesis; de hecho Citi Group cita expertos que sostienen que el petróleo de lutitas estadounidense puede seguir explotándose con una media de 75 dólares por barril. Además, es muy poco probable que el Gobierno de Estados Unidos no tome medidas, pueden ser subsidios, para garantizar que las fuentes propias de crudo se mantengan activas y en crecimiento. Es un problema claramente estratégico, no puramente económico.

-Arabia Saudita y otros productores del Golfo Pérsico tienen fuertes reservas en divisas, de manera que pueden soportar escenarios de precios de alrededor de 80 dólares por barril por dos años o más.

-Las fuentes de Irak, Libia, Canadá, México y otros países van en aumento. De hecho, la apertura petrolera recientemente aprobada por la administración de Enrique Peña Nieto, en México, es una señal que garantiza suministro de crudo oportuno al mercado estadounidense y a Europa, cuyas principales economías se mantienen estancadas.

La otra gran pregunta que se hace inevitable es qué hará Venezuela frente a este cuadro. Si se mantiene la línea actual de acción, y se insiste en el modelo económico, las medidas más probables serían las siguientes:

-Devaluación: La baja de precios petroleros presiona más la escalada devaluacionista. Claramente, desaparecerá el dólar a 6,3 bolívares por dólar. Por ahora, la hipótesis más consensual es que el Gobierno tenga dos tipos de cambio, uno cercano a 12 bolívares para importaciones esenciales y otro cercano a 50. La devaluación podría aportar, en este escenario, ingresos por el orden de 5% del PIB.

-Reducción no declarada del gasto: Esto es obligatorio, imperativo; pero el Gobierno intentará hacer pasar este ajuste por debajo de la mesa. En un análisis anterior ya dijimos que la reducción de ingresos no necesariamente se reflejaría en el presupuesto de gastos, porque el Gobierno insistirá en subestimar el valor promedio de su barril de petróleo. Se espera que, a efectos presupuestarios, la cotización esperada sea de entre 45 y 50 dólares por barril. Sin embargo, hay que estar atentos al monto general del gasto a ser previsto en el presupuesto, debido a que el Gobierno tiene la costumbre de convertir en gasto regular sus gastos totales del ejercicio anterior. Vamos a ver si el Ejecutivo sostiene un presupuesto de más de 900.000 millones de bolívares. Se ve difícil.

-Mayor contracción cambiaria: Por supuesto, las restricciones en la adjudicación de divisas van a continuar y pueden ser aún más agudas, pues se apostará por una reducción importante de las importaciones.

-Reforma Tributaria: No debería ser muy agresiva, considerando que la contracción económica puede incidir en la tributación por Impuesto Sobre la Renta y por el Impuesto al Valor Agregado, que son las mayores fuentes de ingresos no petroleros. Sin embargo, es posible que se incrementen los niveles de presión tributaria sobre algunos sectores, se cree algún impuesto coyuntural, como el de Transacciones Financieras o por Operaciones con Divisas, y se aumente 1 o 2 puntos la alícuota del IVA.

-Aumento de Gasolina: Seguramente, un escenario de reducción de los precios petroleros sea propicio para “vender” con costos políticos de oferta un incremento del precio de los combustibles. Se estaba barajando un incremento de aproximadamente 500% para la gasolina de 95 octanos, que pasaría de 0,1 bolívares a 0,5 bolívares por litro. Ya se verá.

-Endeudamiento focalizado: Debido a los elevados costos financieros que tendría que pagar, es muy arriesgado suponer que Venezuela haga un uso agresivo del mercado de bonos. En un escenario de menores precios petroleros, el riesgo-país de una nación tan dependiente de los hidrocarburos tendería a aumentar, de manera que habría que pagar cupones superiores a 15% en dólares por capitales frescos. Posiblemente, lo que se haga sea incrementar los compromisos con China, Rusia y otros países amigos, a cambio de mayores recursos naturales y facilidades de explotación en el país.

Por supuesto, estamos a las puertas de un escenario político complicado, no solo porque 2015 es un año electoral, sino porque el Gobierno buscará culpables para justificar las mayores restricciones económicas que se ven en el panorama, de manera que se vislumbra un incremento de la conflictividad política y, posiblemente, una escalada en el nivel de radicalismo de las políticas oficiales, ante la posibilidad de que las vías democráticas se hagan más peligrosas para el objetivo de conservar el poder.

 

octubre 15, 2014
Ingresos pueden caer más de US$10.000 MM en 2015
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