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Gobierno presentó presupuesto recesivo para 2015

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(EXCLUSIVO ALTAG). El Gobierno presentó a la Asamblea Nacional un proyecto de Ley de Presupuesto 2015 claramente recesivo, a pesar que postula una proyección de crecimiento de 3% del PIB para el próximo ejercicio.

El monto estimado del presupuesto es de 741.708 millones de bolívares que, en términos nominales, representa un incremento del gasto de 34%; sin embargo, la realidad fiscal del país ha sido distinta, porque el Ejecutivo va,  con absoluta seguridad, a terminar el ejercicio 2014 con un  gasto total de 930.000 millones de bolívares, lo que significa que la señal verdadera que el Gobierno está enviando es de una contracción, cuando no un estancamiento del gasto público -principal, aunque devaluado, motor de crecimiento económico en Venezuela- en 2015.

Si se mira el presupuesto 2015 frente al gasto total ejecutado en 2014, se concluye que el primer escenario posible es una disminución superior a 25% en el gasto estatal. Por supuesto, el Gobierno podrá, sobre todo en un año electoral, buscar mecanismos para cubrir necesidades de financiamiento que Bank Of America estima en 12.000 millones de dólares, lo cual luce como una proyección conservadora. Otros analistas señalan que, para equilibrar las cuentas, el Ejecutivo necesitaría más de 20.000 millones de dólares, considerando los compromisos de deuda externa e interna.

Un elemento que causa curiosidad es que, justamente en un momento cuando los precios petroleros bajan, el Ejecutivo opta por reducir la magnitud de la tradicional subestimación de los precios petroleros, al colocar la proyección en 60 dólares por barril. ¿Será que el Gobierno está diciendo que la reducción fuerte del gasto se verificará en una menor cuantía de los ingresos extraordinarios?

En todo caso, sin un cambio real y dramático de agenda económica, esperar un déficit fiscal de apenas 3% del PIB es un supuesto negado, incluso si el Gobierno redujera en más de 20% el gasto en 2015.

La lectura recesiva del presupuesto 2015 se basa en un hecho histórico claro: lo que el Gobierno venía haciendo con sus presupuestos era convertir la ejecución total del gasto en el ejercicio precedente en el monto del presupuesto fiscal del año siguiente. Aplicando esta lógica, el monto del presupuesto debió ubicarse entre 850.000 y 900.000 millones de bolívares, pero esta vez se decidió, no sin prudencia, un monto menor. La señal es clara.

El panorama petrolero es especialmente complicado, porque, aunque no se cree que se produzca una caída dramática de los precios en 2015, parece claro que productores con reservas y capacidad, como Arabia Saudita, apuestan por un período de menores precios para evitar el avance de crudos no convencionales -como el shale oil- que sí requieren de cotizaciones elevadas para ser competitivos.

Venezuela, en este escenario, no tiene manera de ganar, porque precios relativamente estancados no estimulan inversiones importantes en incremento de producción, sobre todo de hidrocarburos pesados y extra-pesados, lo que mantendrá la oferta venezolana en los mínimos actuales, al tiempo que precios insuficientes -de cara a las necesidades fiscales- van a producir problemas graves de solvencia financiera.

OTRAS SEÑALES. Aunque las variables macroeconómicas que sustentan el presupuesto 2015 son claramente insinceras, es importante destacar las señales que envían. La primera es que el Gobierno no espera controlar la inflación, realmente; de hecho, incrementa su expectativa hasta 30%, una cifra inaceptable para prácticamente todo el resto del mundo, pero que, para el Gobierno nacional sería un éxito.

La inflación esperada para 2015 en ningún escenario serio baja de 60% y sería una suerte que el aumento de los precios no escalara de manera más acelerada, pues considerando los resultados anualizados de 2014, un 60% sería una relativa mejoría. Así de grave es la situación.

Otra señal que se desprende del presupuesto es la reducción de las importaciones, lo que, sin duda, podría incrementar los niveles de escasez de bienes en el mercado interno. Como no se espera un cambio de políticas que propicie un incremento de las ventas externas no petroleras, lo que se puede esperar es que el Gobierno intente concentrar aún más la mayoría de las importaciones, buscando mantener los subsidios de precios -cada vez menos efectivos, por cierto- para sus bases sociales de soporte, mientras va a disminuir, aún más, la provisión de divisas para el sector privado.

Como una primera conclusión se puede adelantar que las proyecciones de recesión en Venezuela, para el ejercicio 2015, parecen confirmarse a la luz del presupuesto presentado por el Gobierno.

 

octubre 23, 2014
Gobierno presentó presupuesto recesivo para 2015
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