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Gobierno levanta selectivamente control de precios

DÓLARES 1 El debate abierto sobre la presunta "dolarización" de la economía venezolana es, por decir lo menos, inexacto. No hay ningún indicio serio de que el Gobierno se proponga sustituir al bolívar como moneda oficial de circulación nacional por el dólar estadounidense. El presidente Nicolás Maduro ha hablado en el pasado de "moneda convertible", lo que podría sugerir que el Gobierno pudo haber pensado en un sistema monetario dual, como el que existe en Cuba; pero la verdad es que tampoco hay orientaciones reales en este sentido. ¿Qué ha pasado? Sencillamente, el Gobierno, al parecer, llegó a un acuerdo con Ford para permitirle ofrecer vehículos en el mercado local cotizados directamente en divisas. La idea es permitir que la empresa capte dólares para financiar, aunque sea parcialmente, sus importaciones de insumos. No se sabe si el convenio obliga a establecer la paridad del Simadi como cambio de referencia, o si la ensambladora podrá transar a dólar "libre". En todo caso, en un mercado con severa escasez de divisas, las operaciones que Ford podría hacer, a la sombra de este acuerdo, serían muy limitadas, por lo que no se espera que haya una reactivación importante. Así lo reconocen fuentes laborales de la empresa. Ha habido sorpresa por este acuerdo, y ello solo se justifica por el hecho de que pudiera existir un convenio, no porque la práctica sea nueva. Sectores como Licores, Artes Gráficas e Imprenta, cosméticos de alta gama, relojes y joyas, entre otros, ya vienen "dolarizando" sus ventas en la práctica, al importar a la tasa que consiguen y reflejar en sus precios finales el impacto de estas operaciones, mientras las autoridades del Gobierno miran hacia otro lado. Ello explica que algunas categorías de lujo o alta gama se vean relativamente bien abastecidas en los comercios. El problema está en los bienes esenciales e insumos de alto impacto en el comportamiento de la economía, cuyos fabricantes y procesadores, se supone, deben hacer sus compras externas con divisas a 6,3 o 12 bolívares por dólar. Esta gente ha recibido apenas 15% promedio de las divisas que requieren para operar y, además, contabilizan crecientes deudas con sus proveedores internacionales. El sector automotriz está en crisis terminal, y con las ensambladoras operando a menos de 10% de capacidad instalada, la solución parece ser que ellas mismas consigan su "oxígeno" cambiario y el costo lo paguen los consumidores, mientras el Gobierno "se hace el loco" con la Ley de Precios Justos y el tabulador de precios que, supuestamente, debía regir para el sector automotriz. Algunos se preguntan si este esquema se masificará. Puede ser que su aplicación se extienda de manera selectiva para empresas de capital extranjero que ya no desean seguir acumulando posiciones en bolívares devaluados, como una opción para mejorar la existencia de divisas en el frente interno y evitar un mayor caos en el sector productivo. Un indicador de esta vía es que el supuesto acuerdo no se hizo con un sector, donde hay otros actores de capital foráneo, sino con una empresa particular. Es evidente que el Gobierno no tiene respuestas distintas para la crisis económica, y el nivel de conflicto social bajo y manejable justifica que insista en medidas de control, cuya raíz no es económica, sino política. En el corto plazo, el Gobierno aspira a hacer un esfuerzo -difícil, por lo demás- para mejorar puntualmente el abastecimiento de alimentos y medicinas (no puede hacer mucho más) y sostener su estrategia general de control socializante de la economía y la sociedad. Un dato curioso es que el Gobierno no esté amenazando con tomar las plantas de ensamblaje de vehículos que, eventualmente, dejarían Ford, General Motors o Toyota. Parece que se está evaluando que el costo político de estatizar es cada vez mayor y difícil de pagar. En consecuencia, mientras se mantiene el discurso populista-radical, se pueden ver más acuerdos como este, para que ciertos sectores de la economía puedan sobrevivir. Por supuesto, esto no es gratis ni positivo. La expectativa inflacionaria sobre 100% para este año es cada vez más clara y posible, al tiempo que este tipo de modelos eleva la discriminación de sectores completos de consumidores, pues son pocos los que podrían acceder a vehículos vendidos en divisas, como lo demuestra la baja muy importante de compra de boletos internacionales. La "dolarización" supuesta no es más que una concesión desesperada, posiblemente reversible si las condiciones de ingresos internacionales mejoran, para que las cosas no empeoren a la velocidad que tendrían que hacerlo. Lo que se está haciendo en la práctica es levantar el control de precios sin estrategia ni sindéresis.

Por: Armando J. Pernía

Periodista, director editorial de la revista GERENTE
Mayo 13, 2015
Gobierno levanta selectivamente control de precios
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