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Futuro de la deuda venezolana está mal aspectado

DEUDA VENEZOLANA 1

Si algo queda claro del escenario económico actual es que el mundo petrolero ya no es lo que era: nuevos actores y una gran dispersión de costos de producción le dificulta a los especialistas el poder predecir hacia donde se moverán los precios del crudo.

Adicionalmente, la caída de precios que comenzó en junio de 2014, se produce en un momento en que la economía mundial crece muy lentamente, recuperándose todavía de los estragos causados por la crisis financiera internacional del 2008.

Muchos analistas del sector bursátil estaban muy entusiasmados por la caída de precios del crudo, ya que ésta históricamente ha funcionado como una especie de bonificación al consumidor, que en EE.UU. representa un aumento del ingreso familiar del orden de 1.200 dólares por año.

¿A dónde ha ido este dinero? Es muy probable que a reducir el apalancamiento financiero de las familias o a apuntalar su base de ahorro, ya que aunque el desempleo se ha reducido y los salarios han subido modestamente, todavía flota en el ambiente la sensación de que la estabilidad laboral no debe darse por garantizada, por lo que no tiene sentido gastar lo que no se sabe si después se podrá reponer.

Este es un clásico comportamiento de los consumidores luego de una gran contracción de los mercados laborales.

Un crecimiento económico mediocre acompañado de una enorme oferta de liquidez, obliga a los inversionistas a aceptar retornos más bajos en los instrumentos de renta fija, a aumentar su exposición a las acciones y a redimensionar a la baja sus expectativas de consumo en el futuro. Porque al fin y al cabo los activos financieros no rentan lo que acostumbraban a rentar en los últimos 30 años.

Aumentar el perfil de riesgo de los portafolios buscando mayor retorno, nos obliga a hacer seguimiento más continuos de nuestros haberes, ser más disciplinados definiendo los niveles de perdida tolerable, y tomar la amarga cucharada de ejecutar esas pérdidas cuando se presentan, sin caer en las tentaciones mágico-religiosas de pensar que los precios de los activos en problemas van a subir, porque nosotros así lo necesitamos.

Quienes tienen actualmente títulos venezolanos denominados en dólares deben prepararse para vivir episodios de volatilidad en precios similares a los de los meses anteriores, ya que no es evidente que el precio del petróleo se recuperará en un corto plazo.

Cuando los inversionistas temen que las tasas suban, recortan la duración de sus portafolios, aumentando la proporción de papeles que se vencen en el corto plazo, pero los precios de estos papeles de corto plazo son los que reciben el primer embate de la FED, pues son usados como puntos de ataque para impulsar la subida de tasas.

La abundante oferta de crudo sugiere que cualquier subida próxima será de una magnitud discreta. En adición a lo anterior la tensión política entre la república y EE.UU. sigue siendo un factor que estimula la depresión de los precios de la deuda y la reducción de la liquidez de estos papeles en los mercados secundarios.

Una sobre oferta de crudo, sumada a cambios en los patrones de consumo de los consumidores que hacen difícil lograr tasas de crecimiento económico robustas en el primer mundo, más las tensiones políticas a las que nos estamos habituando, sugieren que el futuro cercano de la deuda venezolana está mal aspectado.

Y aunque no estamos en ese momento del año astrológicamente hablando, podemos afirmar que para la deuda venezolana denominada en dólares Mercurio está retrógrado.

 Por: Grupo Arca

www.grupoarca.net

marzo 18, 2015
Futuro de la deuda venezolana está mal aspectado
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