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Eurozona busca usar inversión pública para superar crisis

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En múltiples ocasiones hemos mencionado que estamos viviendo uno de los ensayos macroeconómicos más grandes de los últimos 100 años.

El mismo consiste no sólo en inyectar enormes cantidades de dinero, con el objeto de bajar las tasas de interés y así reactivar las altamente endeudadas economías del primer mundo; también incluye cambios en las políticas comunicacionales de la FED -la Reserva Federal de Estados Unidos- con el propósito de aminorar la volatilidad de los mercados financieros y, por último, específicamente en la Eurozona, tratar
de incidir directamente en la promoción deiniciativas que reactiven la economía.

El plan Juncker, bautizado en honor a su principal promotor, el Presidente de la Comisión Europea, consiste en crear una especie de banco de
inversión, con un nivel de apalancamiento de 15 a 1, con el objeto de financiar proyectos que apunten a mejorar la infraestructura de la región tanto física como de acceso a Internet.

Los fondos iniciales, que son del orden de 21 millardos de euros, serán aportados por los presupuestos comunitarios de los países miembros de la Eurozona (16 millardos) y por el Banco Europeo de Inversiones (5 millardos). Para hacer más atractivo el tema para los gobiernos nacionales, la asignación de recursos a dicho fondo no contabilizará para el cálculo del déficit público permisible bajo los estándares exigidos por el gobierno central de la Eurozona, conocido popularmente como “Bruselas”, porque la sede del Gobierno europeo funciona en la capital de Bélgica.

El sector privado mundial participará comprando títulos de deuda emitidos por dichos fondos; y si todo marcha bien a finales del 2017 debería haber una masa de recursos del orden de 315 millardos de euros.

Como es de suponerse sobran las críticas al plan, partiendo del clásico “muy poco, muy tarde” hasta el hacer paralelismo entre los posibles títulos a emitir y las hipotecas subprime de la Crisis Financiera del 2008, debido al alto apalancamiento propuesto para captar recursos.

Sim embargo, hay aspectos importantes que rescatar de la iniciativa: de entrada la apertura a una revisión a las políticas de austeridad tan del gusto de Alemania, y que llevada al extremo obliga a los socios pobres de la Eurozona a pagar costos políticos y sociales que erosionan la gobernabilidad interna de cada país. Adicionalmente, la iniciativa obliga a trabajar nuevamente el tema del uso de recursos públicos para reactivar economías de bajo crecimiento y alta tasas de desempleo, con el objeto de identicar mejores prácticas para usar dichos recursos.

El uso de la inversión pública como reactivador económico siempre ha tenido sus detractores, los cuales han ganado peso en el juego electoral no sólo en la Eurozona sino también en EE.UU. Los discursos clamando por la austeridad le imprimen una gran rigidez a las actuaciones del gobierno alemán, que es el principal motor económico de la región y potencial patrocinante de cualquier iniciativa de este tipo.

Los primeros frutos de esta iniciativa de financiamiento no se verán antes del 2016, ya que en el ínterin deben crearse los bancos de proyectos, los esquemas de captación de recursos, y darse los cabildeos propios de los interesados en capturar estos recursos.

En una economía regional de 13 billones de euros, 315 millardos son una cantidad despreciable, pero para los inversionistas en renta fija de la Eurozona, el valor del contenido informativo generado por el desarrollo del Plan Juncker, bien amerita el incluirlo como una pieza más del rompecabezas de formación de expectativas sobre el futuro de esa región.

*Reporte de GRUPO ARCA

 

diciembre 3, 2014
Eurozona usa inversión pública para superar crisis
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