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Empresas familiares: ¿por qué hacer un protocolo patrimonial?

nice three business people sitting at office El mundo está cambiando a velocidades importantes en todas las áreas de nuestras vidas cotidianas. Los avances tecnológicos, los ataques terroristas, las crisis financieras e inmobiliarias, los gobiernos aumentando las cargas impositivas, la pobre creación de grandes compañías en el mundo, han marcado un punto de inflexión en la historia. En este contexto, los ricos del mundo se han dividido en dos categorías, los viejos ricos que representan un 15% del total, y heredaron fortunas que se forjaron varias generaciones atrás; y los nuevos ricos que representan 85%, según un estudio presentado en el ya conocido libro El Vecino Millonario, de los autores Thomas J. Stanley, William  D. Danko. Hace unos 20 años trabajo con familias empresarias que apenas están en el paso de la primera a la segunda generación, o de segunda a tercera generación, las cuales podrían clasificarse en la categoría de los nuevos ricos. Sin embargo, en su gran mayoría este tipo de familias no logra consolidar un legado que pueda ser traspasado a futuras generaciones. En este sentido, las estadísticas son aterradoras, pues al final solo entre 3% y 4% de las empresas familiares lograrán traspasar la barrera de las tercera generación. Son pocas las familias que logran insertarse a una realidad cada vez más compleja, en un mundo más difícil, con un cambio continuo de reglas, en un entorno más globalizado, en el que las grandes potencias quieren y obligan al pago de impuestos a sus conciudadanos, o a todos aquellos que se quieren resguardar en su territorio. En el caso particular de América Latina, algunos  países con un alto nivel de volatilidad política, económica y social como Venezuela y en los que ya se percibe desde afuera altos niveles de belicosidad y poca transparencia; y como Argentina, donde aparecen muertos funcionarios de la rama judicial, son especialmente riesgosos para hacer negocios. Todas estas situaciones generan migraciones de entornos inseguros a países como Estados Unidos, donde llega un gran porcentaje de estas familias empresarias latinas buscando un refugio temporal mientras en sus países pasa el momento difícil. Algunos agradecen ser acogidos, sin embargo el costo, a la luz de lo que pretenden las autoridades fiscales, es muy elevado, pues terminarán pagando impuestos por su fortuna no generada en ese país, lo cual y, al parecer, es el juego, pues ningún país quiere perderse esa tajada. Todo lo anterior nos ha dirigido a un mundo donde ya es muy difícil esconder fortunas. Un ejemplo no lejano es el actual destape de las cuentas de HSBC, sacadas públicamente por un ex funcionario de la misma institución. Aún si se lograra esconder la fortuna por algunos años más, la información queda registrada en algún lado y, en el ejercicio más frecuente de cooperación entre autoridades fiscales de los diferentes países, saldrán a la luz esos datos, generando posibles sanciones que se estaban tratando de evitar. Los empresarios en países donde la evasión y la elusión fiscal son catalogadas como un crimen de carácter penal, han entendido que esto genera penas que pueden llevar a la cárcel, o en el mejor de los casos a multas exageradas, con lo cual el único camino es el de la adecuada planificación de los temas tributarios, utilizando las figuras fiscales que permite la ley, a nivel local e internacional, respetando las normas en cada territorio. Al abordar este tema en las empresas familiares longevas, la gran mayoría afirma haber aprendido lecciones del pasado y de los errores cometidos por las generaciones anteriores. A su vez sostienen que el costo de aprendizaje los ha llevado a concluir que la planificación patrimonial no es un tema optativo, sino obligatorio en cada una de las generaciones, que rodearse de expertos profesionales en estos temas los lleva a desarrollar reglas muy bien establecidas en relación a  los temas patrimoniales, y a diseñar unas estrategias muy concretas, con unos objetivos definidos. Este ejercicio de diseñar estrategias adecuadas y de establecer reglas claras entorno a su patrimonio,  es lo que llamo “protocolos patrimoniales”. Estas herramientas son las mejores opciones para operar en entornos complejos. Las familias empresarias deben hacer el ejercicio de una planeación fiscal y desarrollar los protocolos patrimoniales, como parte de la sostenibilidad del negocio.

Por: Raúl Serebrenik

www.dinero.com
Agosto 25, 2015
Empresas familiares: ¿por qué hacer un protocolo patrimonial?
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