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El “boca a boca” del siglo XXI

boca-a-boca Mientras la esperanza de los altos mandos se deshace por aparecer en los diarios impresos, gran parte del público se encuentra delante de un monitor, leyendo noticias, mirando vídeos, estableciendo relaciones sociales y compartiendo contenido a través de la web. Lejos de menospreciar a la prensa gráfica, la cual ha fidelizado a sus lectores con la profundidad de sus notas y artículos de investigación, es necesario experimentar la inmediatez y la expansión que posibilita Internet, lo que hoy se denomina la “viralización” de contenidos. Tiempo atrás, si a un cliente le gustaba un producto e incluso le agradaba la atención del vendedor, seguramente terminaba comprando el objeto o servicio en cuestión. Y no sólo eso, posiblemente finalizaba comentando con otros lo bueno o satisfactorio que fue comprar en tal o cual negocio. Si bien, de esta manera comienza la cadena del boca a boca, también lo puede hacer si la experiencia resulta negativa, lo cual dañará indefectiblemente a nuestra empresa. Trasladando esto a una institución con ansias de vender una imagen positiva y próspera: muchos otros medios, canales o soportes de comunicación tradicionales podrán ser útiles, pero es tiempo de confiar en las nuevas tecnologías, los espacios virtuales y las redes sociales que se han convertido hoy en las nuevas formas del boca a boca del siglo XXI. Escribo esto y me acuerdo de mis experiencias laborales, puesto que les sería más útil este artículo a los jefes que a los trabajadores y profesionales de la comunicación, ya que los directivos enfrascados en la década de los 80’ y 90´ son quienes más desacreditan el poder de las redes sociales, tanto que hasta suprimen y prohíben a sus empleados el uso de dichos sitios. Cierto es que todo en exceso es perjudicial, sobre todo si no sabemos utilizar las herramientas que nos provee Internet, probablemente todo nos conducirá al ocio si no contamos con una capacitación o entrenamiento adecuado. No se trata de descartar canales de comunicación o medios periodísticos, más bien se trata de sumar y aprovechar las nuevas tecnologías de la información y comunicación, considerando incluso destinatarios de otras edades, estratos sociales y sectores económicos. Que no se desespere el jefe si el artículo institucional no es publicado por los diarios o replicado por las radio-emisoras, si ingresó a la web ya está en el circuito indicado porque si algo es aceptado, comentado y compartido en Internet, en un 90 % de los casos (cual efecto bumerang) vuelve al esquema tradicional de la prensa escrita, la televisión y la radio. Si has viajado o vivido lejos de tu país, dudo que hayas podido comprar el diario que habitualmente adquirías en tu barrio y si has pedido que te lo compren para poder leerlo a tu regreso, sabrás que puede ser muy tarde e inútil, sin embargo no por la distancia te has dejado de informar sobre lo que sucede en tu ciudad. ¿Cuántas búsquedas de paraderos vía redes sociales llegaron a finales felices? ¿Cuántas ayudas sociales o muestras de solidaridad se han incrementado en casos de inundaciones y otras tragedias, sólo por difundir el pedido a través de la http://www.? Se resistan o no, Internet no sólo acorta distancias y reduce espacio y tiempo; Internet está cambiando al mundo y la forma en la que nos relacionamos, y si no eres parte de él, deberás conformarte con entregar indiscriminadamente folletos en la vía pública a personas que tras seis pasos lo arrojan a un tacho de basura.-

Por: Guadalupe Ortellado

* Comunicadora social, experta en marketing y redes sociales
https://buenadata.wordpress.com
 
Abril 15, 2015
El "boca a boca" del siglo XXI
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