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Economistas: no importa el sistema, si las cuentas no cuadran

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(Especial/ALTAG) Las cuentas que saca el economista y especialista en riesgo financiero, Leonardo Buniak, son claras: con una reducción de los ingresos petroleros hasta 35.000 millones de dólares al cierre de este año, en un escenario optimista, desde 70.000 millones en 2014, queda claro que no habrá divisas suficientes para cubrir las importaciones, pagar los compromisos de deuda y permitir que Pdvsa cubra sus necesidades de inversión.

De manera que, para Buniak, el modelo de sistema cambiario es irrelevante, así como las tasas y ponderaciones, porque el problema real, y de fondo, es la escasez de divisas. ¿Cómo se puede resolver este punto? No se sabe, porque el Gobierno tiene los mercados financieros prácticamente cerrados por los elevados costos financieros de emitir.

Además, “Vale la pena mencionar que de los 35.000 millones que pueden ingresar de la actividad petrolera, dos tercios -es decir un 67%- van a ser destinados a la importación de crudo, para la importación de combustible, y de bienes de capital para la operación diaria de Pdvsa, más servicios de deuda pública de la petrolera, ni siquiera del Gobierno central. Eso significa que queda un tercio de 35.000 millones para que el Gobierno pueda financiar las importaciones esenciales que el país requiere para su funcionamiento, sean alimentos, medicinas y otros; aparte de financiar la deuda comercial, y la repatriación de capitales y dividendos de las compañías petroleras. Por el amor de Dios, los números no cuadran por ninguna parte”, indica Buniak.

El economista advierte que algunas empresas multinacionales ya están evaluando la posibilidad de desconsolidar sus operaciones con Venezuela. Porque si no están repatriando dividendos, sus resultados se ven afectados, y los precios de sus acciones reciben el impacto. Este problema afecta por igual a transnacionales petroleras y no petroleras.

Por su parte, el economista Asdrúbal Oliveros sostiene que la repatriación de dividendos, largamente suspendida, y ahora posible a través del Simadi, no representa realmente un buen negocio para las empresas.

La cuenta es simple: el mercado libre opera como una licuadora. La deuda por dividendos represados asciende a 22.600 millones de dólares si se calcula a 9 bolívares por dólar, que es el promedio que surje de ponderar el tipo de cambio Cencoex de 6,3 bolívares por dólar y el Sicad I, de 12 bolívares.

Si se aplica un tipo de cambio de 140 bolívares, altamente probable en el Simadi, esa deuda se reduce a 1.754 millones de dólares.

Además, Oliveros explica que las consecuencias contables de este cambio en la paridad de los dividendos sería muy grave para las compañías.

El también economista, Carlos Carcione, miembro del grupo Marea Socialista, una tendencia disidente del PSUV, sostiene que el Gobierno enfrenta una “tormenta perfecta”, que requiere no eliminar, sino “transparentar” los controles.

A su juicio, el modelo cambiario anunciado genera más oscuridad y posibles malas prácticas, que contribuirán con la fuga de capitales. Carcione manifiesta que una medida sana sería establecer una moratoria temporal y negociar de los pagos de la deuda externa, porque el ingreso petrolero no será suficiente ni siquiera para importar los bienes esenciales necesarios.

“Hay que seguir el ejemplo griego. Y creo que los mercados internacionales se sentarán a negociar, ante la perspectiva de no cobrar nada”.

Venezuela tiene previstos pagos totales por servicio de deuda por 9.000 millones de dólares en 2015.

febrero 11, 2015
Economistas: no importa el sistema, si las cuentas no cuadran
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