Thursday, Jul. 24, 2014

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Cómo controlar tus emociones en la oficina

Si bien la sabiduría popular establece que los profesionales saben controlarse en la oficina, en alguna medida todos podemos quebrarnos y perder el control. Pero no se trata necesariamente de algo malo, según asegura la especialista en clima laboral Anne Kreamer.
A juicio de la experta, las culturas empresariales que impulsan la empatía y el entusiasmo proporcionan no pocos beneficios, que van desde un aumento en la creatividad hasta una disminución del ausentismo. Ser empático a la emoción y mostrar tu humanidad es parte de esa cultura.

Pero ¿qué pasa cuando tus emociones te rebasan de maneras en las que pueden dañar tu reputación? Kreamer te dice cómo manejar cada emoción para evitar que esto ocurra.

Explosión de ira
Todos podemos ponernos bravos en un momento dado, pero aprender a manejar eso es algo crítico. En efecto, si te muestras molesto muy a menudo podrías estar drenando la motivación y lealtad de los empleados. Si le gritaste a alguien de tu equipo por haber cometido un error, lo más adecuado es pedir perdón.

Pero el enojo también puede convertirse en una fuerza motivadora, si no se dirige hacia un individuo, garantiza Kreamer. En lugar de echarle la culpa a alguien, canaliza tu enfado hacia una acción positiva. “Si no logras cerrar un trato, afróntalo mejor diciendo algo como ‘Les enseñaremos lo que podemos lograr y conseguiremos el siguiente contrato’. Así puede ser muy motivador”, agrega la especialista.

Llanto
Kreamer siempre ha creído que llorar en la oficina puede ser percibido como una señal de debilidad. Sin embargo, una de sus investigaciones establece que llorar en el trabajo -ya sea por frustración, noticias preocupantes o cualquier otra razón- no impacta negativamente el éxito de la persona a largo plazo. También descubrió que las mujeres que ven a otra mujer llorar son más severas con ella que un hombre; no obstante, en general cada día es más aceptado ver lágrimas.

Aunque llorar abiertamente en tu cubículo una vez por semana no es recomendable, si se te salen dos lágrimas durante una situación engorrosa, lo más propicio es que te las quites y sigas adelante; busca no llamar la atención en un momento como éste.

Ataque de risa
El control de esta emoción depende del escenario. Si estás reunido con un grupo de colaboradores y algo te hace reír, unas cuantas risas pueden convertirse en experiencia liberadora de tensión. Pero si un empleado o cliente piensa que te estás riendo de él o ella, puedes terminar lastimando sus sentimientos. Y en esta situación debes aprender a controlarte.

Si empiezas a reírte en plena junta con un cliente importante, no sería mala idea hablarle por teléfono después y explicar tus risas para que no des pie a malentendidos de faltas de respeto. “Debes asegurarte de que la gente sepa que te ríes con ellos y no de ellos”, afirma la experta.

Publicado en http://soyentrepreneur.com/

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