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Claves para entender el futuro, después del 6D

ELECCIONES 6D El país habló. Claro y fuerte, además. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) obtuvo una mayoría calificada de 112 diputados. Más allá de la efectividad institucional de este resultado, por supuesto que hay un efecto político notable. En concreto, un modelo político hegemónico, cuya base de poder es el control absoluto del orden institucional, tiene que lidiar con una pérdida real de poder, y en el Parlamento, que es la segunda instancia decisoria, después del Ejecutivo, de acuerdo con el orden constitucional. La señal evidente es que el país aspira a un nuevo escenario político, para lo cual ambos grupos políticos deberían ponerse de acuerdo; pero lo grave es que el Gobierno se niega a aceptar el entorno que le impone el voto popular. En lo político parece que lo lógico es esperar un tiempo marcado por la máxima confrontación y una tendencia probable hacia la ingobernabilidad, derivada de un choque institucional constante. El modelo republicano clásico se basa en el balance de poderes autónomos, a partir del establecimiento de funciones y atribuciones específicas para cada rama; pero estas instancias deben funcionar coordinadas y con sistemas de decisión interdependientes para que el aparato del Estado opere normalmente. Si no es así, la administración del Estado se paraliza y, en consecuencia, se afectan todos los ámbitos de la vida social. Qué mensajes dejó el proceso comicial parlamentario del 6-D. He aquí algunos: 1. La Democracia es la clave. La imagen internacional del país cae más abajo, si cabe, porque el comportamiento del CNE viene a confirmar, palmariamente, el carácter no democrático del Gobierno, visto en términos generales. Queda claro que el chavismo no puede dar un "palo a la lámpara" a bajo costo, porque la participación electoral ha sido muy contundente. El mensaje es claro -y ojo, no solo para el Gobierno-. Aquí la gente quiere democracia. 2. El chavismo queda en una situación de crisis interna.  El presidente Nicolás Maduro y Diosdado Cabello son los grandes perdedores de la jornada, y sin atenuantes, porque la participación electoral dice claramente que el chavismo, en buena parte, se sumó -expresa o implícitamente (hubo más de 5% de voto nulo)- al voto castigo. 3. Otro asunto que queda claro es el rechazo al modelo económico radical, que el Gobierno ha venido vendiendo. Sin duda, la "tesis" de la "guerra económica" ha quedado claramente rechazada; sin embargo, la oposición debe ver con cuidado el tipo de políticas económicas que va a promover. Lo social es clave en esta materia. 4. El clima político se torna más movedizo e imprevisible. La mayoría opositora no debe arrinconar a la minoría chavista, y tiene que promover un diálogo político sano y constructivo. De esto dependerá su éxito. Y es un mensaje claro que se puede derivar de este resultado, pues el país parece cansado de la diatriba ideológica inmaterial y pendenciera. 5. Se legitima y fortalece la oposición democrática, y quedan en entredicho las posiciones violentistas, abstencionistas y golpistas, que existen en la oposición. LA ACTITUD CORRECTA Es normal que ante la situación económica del país, y concretamente de las empresas que sobreviven en medio de ella, se produzca una suerte de desesperación por los cambios. Los gremios empresariales salieron inmediatamente a reivindicar reformas legales -polémicas, casi todas- y a poner presión a una mayoría parlamentaria a la que, entienden, sí pueden convencer. El problema es que la mayoría parlamentaria debe enfrentar tres condiciones fundamentales: -Su legitimidad política ante las mayorías nacionales depende de su compromiso social, porque no se entendería que el nuevo parlamento promoviera una estrategia económica de ajuste liberal, sin hacer el esfuerzo de explicar clara y suficientemente su necesidad. Por lo tanto, hay que tener paciencia. -Más que nunca antes en los tiempos recientes, la nueva Asamblea Nacional debe actuar con base en el diálogo con todos los sectores. Su gestión va a ser vigilada estrechamente y la exigencia de honestidad y transparencia va a ser constante. Además, el chavismo hará una oposición radical. -No puede hacer milagros, y debe quedar claro que Nicolás Maduro sigue siendo el Presidente y responsable absoluto por la administración del Estado. La AN no co-gobierna, como lo señalan interesadamente algunos voceros oficialistas, de manera que esto debe quedar claro. Los empresarios se enfrentan a un escenario paradójico: los resultados del 6-D mejoran las expectativas en el mediano plazo, pero complican en extremo las proyecciones de corto plazo. Parece que el ex presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, tiene razón cuando afirma que las empresas deben prepararse para 3 años de dificultades. El panorama no es fácil, pero hay motivos para el optimismo. Y la razón no proviene de una victoria o una derrota electoral. El chavismo puede recuperar espacio político, e incluso ser mayoría nuevamente; pero lo que ha quedado claro es que la sociedad venezolana es esencialmente democrática y políticamente más consciente de lo que muchos creen. Los fantasmas del radicalismo político, institucional y económico sigue ahí, pero parece que perdieron poder para asustar.

Por: Armando J. Pernía

Periodista de economía y finanzas. Gerente Editorial de la revista GERENTE.
Diciembre 10, 2015
Claves para entender el futuro, después del 6D
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