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BID: Embarazo adolescente en América Latina supera media mundial

EMBARAZO ADOLESCENTE Las diferencias entre los países de ingresos bajos y los países de ingresos altos no se encuentran, exclusivamente, en esa palabra, en los ingresos, sino que transcienden y llegan a muchos otros ámbitos. Una de las diferencias más preocupantes es la incidencia de embarazo a edad temprana y adolescente, 2,7 veces superior a la de los países ricos. El balance desde 1990 ha sido positivo, se redujo 32% la fertilidad adolescente en países de regiones de ingresos medianos y bajos, gran parte de esta mejora provino de regiones como Asia Meridional, donde la reducción alcanzó un 66%. En América Latina y el Caribe, sin embargo, solamente se redujo un 21%. Durante el 2013, los datos reflejan que en la región se dieron aproximadamente 67 nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años, mientras que el promedio mundial fue de 45 nacimientos por cada 1.000 mujeres en dicho rango de edad. Es decir, el promedio mundial es que 1 de cada 22 adolescentes queda embarazada mientras que en la Región, es una de cada 15. Esto es altamente preocupante, ya que en la Región se ha invertido mucho en prevención y en atención. A su vez, el embarazo entre los 10 y los 19 años se encuentra relacionado con la perpetuación de la pobreza dentro del hogar y la violencia doméstica, además de estar ligado con menores niveles de educación para las madres y sus hijos y mayores probabilidades de que hijas de madres adolescentes también procreen antes de los 19 años, lo que influencia la persistencia de este ciclo de pobreza intergeneracional. En términos de salud, los problemas en el embarazo son una de las principales causas de muertes, ya sea por complicaciones en el propio parto, por abortos inseguros o por la falta de acceso a servicios de salud. Con el fin de profundizar el conocimiento de qué ha funcionado para reducir estas cifras, en el Banco Interamericano de Desarrollo elaboramos un análisis bibliográfico donde se examinaron estudios de evaluaciones de impacto publicados durante el periodo 2005-2015. Específicamente, se analizaron 17 evaluaciones de impacto sobre intervenciones relacionadas con la prevención del embarazo adolescente y a edad temprana, implementadas en países en vías de desarrollo (donde la documentación de la evidencia aún viene siendo menor en comparación con intervenciones implementadas en países más desarrollados como Estados Unidos y el Reino Unido). Las intervenciones analizadas varían en su enfoque, desde la promoción de los derechos sexuales y la prevención de la violencia y la coacción sexual, hasta la mejora de las oportunidades y la capacidad de tomar decisiones, el uso de anticonceptivos, la prevención del VIH y el establecimiento de oportunidades laborables para jóvenes, entre otros. La gran mayoría se orientaban en acciones que promovían una mejora de la información sobre salud sexual y reproductiva en los colegios. Algunas experiencias exitosas 1. El programa "TeenStar" basado en educación sobre salud sexual y reproductiva, con énfasis en la promoción de la abstinencia sexual. Este programa se implementó en colegios públicos chilenos y mostró resultados positivos en la reducción de embarazos adolescentes no deseados. 2. Un programa en Kenia, cuyo propósito era mejor un vacío en el currículo escolar sobre salud sexual y reproductiva y prevención del VIH también reportó mejoras en la incidencia de la maternidad adolescente. El programa ofrecía información sobre la distribución de las infecciones de VIH por edad y sexo para crear conciencia en niñas sobre los riesgos de contraer relaciones sexuales con parejas de mayor edad. 3. También se observan algunas intervenciones que siguen caminos menos ortodoxos, como0 la oferta de cursos online sobre salud sexual y reproductiva en Colombia, la implementación de transferencias monetarias en Malawi, y microcréditos en Etiopía, sin dejar de lado la oferta de programas de capacitación laboral en República Dominicana. 4 conclusiones importantes del análisis No hay una única receta: Una de las conclusiones recogidas de este análisis es que, dada la complejidad de la problemática que se analiza y los diferentes factores que intervienen, no existe una única forma sobre cómo reducir la incidencia del embarazo adolescente. Quizá esto insta a sugerir que las intervenciones que se fueran a implementar en el futuro deberían contar con un estudio diagnóstico sobre sus causas en el territorio que se desea implementar. Esto facilitaría un mayor entendimiento de la problemática en dicho lugar para poder así desarrollar políticas a medida. Abordaje integral: se deben considerar intervenciones que combinen varios componentes que interactúan entre sí, como la educación sexual, la capacitación en habilidades para la vida, el acceso a los servicios de salud y el suministro de anticonceptivos, entre otros. Perspectiva a largo plazo: cualquier plan o intervención debe tener una perspectiva de mediano y largo plazo, especialmente teniendo en cuenta que muchas de las causas del embarazo adolescente corresponden a elementos estructurales muy arraigados en la cultura de los países en vías de desarrollo (p. ej.: la tradición del matrimonio a edad temprana, valores de masculinidad, feminidad, etc.). Más monitoreo y evaluación: es necesario destacar que aún existe un vacío en evidencias de evaluaciones de programas que permitan conocer qué funcionó o no en términos a la prevención del embarazo de entre los 10 y los 19 años. Por lo tanto, es importante que los gobiernos que implementan estos tipos de programas se comprometan en agregar un componente de monitoreo y evaluación, cuando se planifican estos proyectos, que les permita introducir a tiempo los ajustes necesarios, y, a mediano plazo, conocer sus impactos.

Por: Xiomara Alemán y Sebastián Insfrán.

* Especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
Agosto 11, 2015
BID alerta sobre incidencia de embarazos adolescentes
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