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Alza de tasas generará salida de capitales de América Latina

JANET YELLEN FED 2 La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed, por sus siglas en inglés) aprobó,  siete años después de la caída de Lehman Brothers, una subida de tipos de interés, leve pero cargada de simbolismo. Es la primera en casi una década y significa el punto final a una era de estímulos monetarios sin precedentes, que en lo peor de la crisis financiera fundió la ortodoxia, con el fin de evitar una Gran Depresión. La etapa de compras de activos financieros finalizó en 2014, pero la economía estadounidense aún llevaba, desde 2008, operando con el precio del dinero en casi cero. La Fed retira ahora la última vitamina y decreta una suerte de fin oficial de la crisis, pero lo hace puntillas, fijando el tipo en un (0,25%), hasta el rango 0,25%-0,5% porque la recuperación sigue generando recelos. El comunicado enfatiza que el alza será "gradual". Subir los tipos de interés, aunque sea de forma leve, supone un incremento de la financiación y lleva a una revalorización de la divisa, lo que perjudica las exportaciones estadounidenses, pero tener los tipos en la horquilla entre el 0% y el 0,25% puede generar burbujas y generar riesgos de inflación. La Fed ha decidido la subida, aunque leve, al considerar que el crecimiento es lo suficientemente robusto -a un ritmo anual de 2%- y que el mercado de trabajo está completamente sanado -el desempleo en EE.UU. se ubica en 5%, lo que se considera prácticamente un pleno empleo-, aunque la inflación está demasiado alejada del objetivo (2%) y el bajo precio del petróleo no invita a pensar que vaya a acelerarse rápidamente. La medida estaba tan descontada que los mercados, al menos hasta el anuncio, pasaron la jornada en calma. “Una vez el mercado interiorice que la Fed será muy gradual, la ansiedad debería disiparse y el mercado de valores responderá a otros elementos, el interés de los bonos de corto plazo debería subir en línea con lo que haga la Fed, pero los de vencimientos más largos deberían cambiar menos, ya que estos se ven más influenciados por factores globales, y a no ser que mejores el crecimiento mundial, la rentabilidad de los bonos de largo plazo seguirá probablemente baja”, opinaba Roberto Perli, jefe del área de política monetaria de la firma de análisis independiente Cornerstone Macro, un par de días antes de confirmarse la medida anunciada por la Fed. El listado de riesgos que cita Perli, y que comparte la mayor parte de analistas, es tan largo que se entiende por qué la Fed ha frenado este año la subida de tipos más debido a factores externos (China y el débil entorno global) que internos, y por qué de hecho el contexto internacional está cada vez más presente en sus comunicados. EFECTO EN AMÉRICA LATINA La subida de tipos de interés de Estados Unidos está afectando a América Latina. Al menos en el corto plazo. No es un alza tan pronunciada como la que, en los ´80, condenó a la región a una década perdida. Pero el cambio de sentido del flujo de capitales tiene y tendrá impacto negativo. Por la previsión de esta subida y otros factores, como el abaratamiento de las materias primas y las crisis económicas y políticas de Brasil y Venezuela, la actividad de América Latina se contrae en 2015 por primera vez desde hace seis años. “El problema no es que las tasas vayan a estar altas sino que, por el largo periodo en que estuvieron bajas, mucho capital migró a los mercados emergentes y ahora parte de eso vuelve a los países del Norte de manera repentina”, observa Ernesto Talvi, director de Brokings Global-Centro de Estudios de la Realidad Economía y Social (CERES). Antes de 2013, cuando la Reserva Federal anunció el fin de la política monetaria expansiva, América Latina recibía unos 100.000 millones de dólares por año y en 2015 se irán unos 50.000 millones, pronostica Talvi. “Todos los países, ante el encarecimiento del crédito y la bajada de las materias primas, van a tener que pasar por el quirófano para adaptarse”, pronostica el experto uruguayo. “Chile y Perú tendrán que hacer una cirugía leve. Colombia y México tendrán que hacer más ajustes, pero tienen margen para hacerlos poco a poco. Argentina y Brasil necesitan cirugía mayor. Es verdad que Argentina se benefició de que en los tiempos de tasas bajas no se endeudó tanto como otros países, pero justo ahora necesita crédito para afrontar su alto déficit fiscal y arreglar con los holdouts (fondos buitre y otros acreedores que rechazaron la reestructuración de deuda de 2005 y 2010). Ahora tiene un Gobierno amistoso con los inversores, pero ellos tienen que creerle que podrá hacer el ajuste sin mayoría parlamentaria y con sindicatos combativos. Brasil puede quedarse justo sin cirujano, y Venezuela es un caso de patología mayor”, analiza Talvi.
Diciembre 16, 2015
Alza de tasas generará salida de capitales de América Latina
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