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10 lecciones importantes para manejar el fracaso

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Liderar en una situación positiva, con recursos suficientes y un equipo motivado puede resultar sencillo. Una cosa muy distinta es administrar el fracaso y asumir la responsabilidad de conducir en un entorno adverso, cuando hay que mantener la cohesión a cada paso, pues los riesgos son grandes y minan, por tanto, la solidez de un equipo.

El escritor español Eugenio Palomero, en su libro “LíderARTE” (Planeta, colección Gestión 2000, 2013) recuerda la experiencia del explorador anglo-irlandés, Ernest Shackleton, quien dirigió una expedición que pretendía recorrer la Antártida a pie por primera vez en la historia, en 1914.

Palomero cita el aviso que publicó Shackleton en el “Times” de Londres, el 29 de diciembre de 1913: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío extremo, largos meses de completa oscuridad, peligro constante y regreso ileso dudoso. Honores y reconocimiento en caso de éxito”.

Shackleton era, a principios del siglo XX, uno de los exploradores más conocidos del mundo, por lo que 5.000 hombres atendieron a su peculiar oferta de empleo, a pesar que solo había 55 plazas para llenar.

La expedición fue un fracaso, el grupo de hombres no pudo desembarcar, pues un banco de hielo atrapó al barco “Endurance” y lo fue destruyendo hasta que provocó su definitivo hundimiento. El grupo explorador permaneció dos años atrapado, completamente aislado en el Polo Sur, hasta que fue rescatado sin que se perdiera una sola vida.

Esta experiencia extrema es considera, incluso al día de hoy, una experiencia modélica de liderazgo, pues fue gracias a la habilidad de Shackleton que la exploración se mantuvo unida, motivada y focalizada en las tareas necesarias para sobrevivir.

Palomero extrae lo que considera que son las 10 grandes lecciones que aporta la experiencia de Ernest Shackleton para administrar el fracaso, las cuales se citan a continuación:

1. Nunca pierda de vista la meta y concentre su energía en objetivos de corto plazo: Liderar al límite significa buscar cualquier oportunidad para realizar acciones decisivas y rechazar el desánimo, si algunos esfuerzos resultan infructuosos.

2. Dé ejemplo personal con símbolos y gestos fáciles de recordar e imitar: Sorprende el poder que tienen las palabras oportunas en situaciones difíciles.

3. Inspire optimismo y auto confianza, pero aférrese a la realidad: Una aguda inteligencia, competencia profesional y grandes habilidades interpersonales son cualidades primordiales para el liderazgo.

4. Cuide de sí mismo, mantenga su resistencia y obvie toda culpa: Quienes han elegido liderar son, con frecuencia, individuos dotados de gran energía y empuje. Al mismo tiempo, la persecución de metas nobles implica fueres exigencias físicas y psicológicas.

5. Refuerce constantemente el mensaje de cohesión del grupo: El éxito de un grupo depende del trabajo en equipo. La división interna y la falta de armonía implican inútiles desperdicios de energía.

6. Minimice las diferencias de estatus e insista en la cortesía y el respeto mutuo: Trate bien a todos por igual y no imponga una disciplina férrea, incómoda y generadora de fricciones. Sea un buen comunicador y use la información para reforzar los vínculos de unión en el equipo.

7. Domine el conflicto. Maneje el enfado en dosis pequeñas, atraiga a los disidentes e impida luchas de poder innecesarias: Los ejecutivos competentes que entran sin miedo en el mercado de trabajo hacen lo que sea para evitar las fricciones interpersonales. Pero, el conflicto es un componente predecible en la volátil mezcla de actitudes y emociones de toda organización y, por tanto, hay que saber convivir con él.

8. Encuentre algo que celebrar y algún motivo por el cual reír: En circunstancias de estés, cuando los tiempos son difíciles, hacer una fiesta es lo que menos pasa por la cabeza. En situaciones difíciles de negocio, el humor puede parecer frívolo, improcedente y fuera de lugar. Pero, ambas cosas son procedentes, oportunas y resolverán más de un problema.

9. Esté dispuesto a asumir grandes riesgos: El riesgo innecesario es una forma de insensatez que pone en peligro la estabilidad de la organización. Hay momentos en los que, claramente, hay que dejarse llevar y minimizar el riesgo. Pero hay otros en los que mantener lo que parece el rumbo seguro, exige asumir riesgos.

10. Nunca abandone, siempre hay otro paso que dar: Encontrar soluciones creativas para grandes problemas es una tarea difícil, incluso en las mejores circunstancias, pero en situaciones al límite es aún más costoso. El miedo, el cansancio físico y el hastío psicológico  son partes integrantes de la marcha de las organizaciones  que intentan lograr los máximos niveles posibles de realización. La capacidad para resolver problemas se vuelve crítica, y la necesidad de innovación es vital, precisamente, en esos momentos de estrés máximo. Cuando los movimientos obvios están agotados, es necesario buscar otros. Tampoco hay que desechar de antemano idea alguna, por estrafalaria que parezca, sin antes considerarla detenidamente. Piense lo impesable y anime a los demás a hacer lo mismo. La creencia inquebrantable en que siempre hay otro movimiento posible dará energía para buscar soluciones efectivas, y la creatividad proporcionará la capacidad para encontrarlas”.

 

diciembre 10, 2014
10 lecciones importantes para manejar el fracaso
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